Ana Ibis Tristá Padilla. Foto de redes sociales.
La presa política cubana Ana Ibis Tristá Padilla denunció desde la prisión de mujeres de La Veguita, en Las Tunas, que su salud empeora y que casi no puede caminar. Lo hizo en una carta dirigida al Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que la organización difundió el 7 de octubre.
«La anorexia la voy controlando gracias a la inmensa ayuda de ustedes. El asma crónica y el tema de mis fallas renales me afectan bastante y por lo general estoy siempre descompensada», escribió.
Tristá Padilla explica que depende de la furosemida de por vida para evitar que sus riñones colapsen. Pero el uso prolongado del medicamento le ha provocado rigidez y desgarro en los tendones de ambas piernas. «Apenas puedo caminar y mantengo dolores diarios, pero no debo dejar de tomar la furosemida pues los riñones colapsan», añadió.
En su mensaje también denuncia que en el penal hay internas que colaboran con las guardias y les pasan información sobre las demás reclusas, y que las autoridades de la prisión se ensañan con ella por ser presa política.
El OCDH exigió que se le garantice una evaluación médica adecuada, el acceso a los medicamentos que necesita y su libertad inmediata. «Es una situación gravísima», dijo Yaxys Cires, director de estrategia de la organización, que calificó lo que ocurre con ella y con otros presos políticos como un crimen de lesa humanidad. Hasta ahora, el régimen no ha respondido a la denuncia.
Quién es Ana Ibis Tristá Padilla
Tiene 37 años, es de Las Tunas y es madre. Su esposo, Damián Hechavarría Labrada, también es preso político: fue condenado a cinco años por participar en una protesta pacífica en abril de 2021.
Fue detenida el 7 de noviembre de 2023 y pasó más de diez meses en prisión preventiva, en celdas de castigo e incomunicada, según relató ella misma al salir bajo fianza en octubre de 2024. Le atribuyeron organizar por Facebook una marcha pacífica en el parque Vicente García, de Las Tunas, que nunca se realizó porque la policía intervino. La Fiscalía pidió 12 años.
En enero de 2025 el Tribunal Provincial de Santiago de Cuba la absolvió por falta de pruebas. La Fiscalía apeló, el Tribunal Supremo anuló la absolución en mayo y ordenó repetir el juicio. En el nuevo proceso, sustentado en el testimonio de oficiales de la Contrainteligencia y del Ministerio del Interior, fue condenada en septiembre de 2025 a 14 años de cárcel por «propaganda contra el orden constitucional» y «otros actos contra la seguridad del Estado». El 19 de septiembre de 2025 la llevaron a prisión en el mismo acto en que le notificaron la sentencia. En agosto de 2026 un recurso de casación ratificó la condena.
Según el OCDH, el juicio no tuvo garantías ni nuevas pruebas, y la dictadura revirtió la absolución porque la policía política quería verla presa. Con esa pena, saldría de la cárcel en 2038.
Ya en abril el OCDH había alertado de que sufría problemas renales, debilidad extrema, desmayos y fuertes dolores de huesos y articulaciones, sin atención médica adecuada.
Ana Ibis Tristá Padilla está presa por lo que escribió en Facebook y por reclamar libertad en su ciudad.
Fuente: Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).








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