NiO Reportando Un Crimen denunció la muerte de Beatriz Arrebato en una avalancha de público en el Salón Rosado de La Tropical, en La Habana. El suceso, ocurrido el 3 de octubre, abre preguntas sobre las condiciones de seguridad de un recinto estatal y sobre las medidas adoptadas para proteger a quienes acudieron allí.
La plataforma publicó imágenes de una multitud concentrada en el interior del establecimiento. Los asistentes permanecen muy juntos, con escaso espacio entre unos y otros. En varios momentos hay desplazamientos de avance y retroceso, cuerpos que entran en contacto y brazos extendidos entre la gente. La cámara, situada en medio del público, registra movimientos desordenados sin ofrecer una visión completa del recinto.
Según la información recopilada por NiO, Beatriz quedó atrapada entre la multitud y perdió la vida como consecuencia de lo ocurrido. La plataforma también menciona posibles lesionados, aunque no ofrece un balance ni identifica a esas personas.
NiO señala que continúa recabando testimonios para precisar cómo comenzó la avalancha, cuáles eran las condiciones de seguridad y qué hicieron los responsables del establecimiento antes, durante y después de la emergencia. Su publicación reclama una investigación transparente que esclarezca lo sucedido.
El aforo y las salidas, entre las preguntas pendientes
¿Cuántas personas había dentro del Salón Rosado y cuál era su capacidad autorizada? ¿Quién controlaba el acceso? ¿Qué vías de evacuación estaban disponibles y en qué condiciones? ¿Existía un protocolo para responder a una emergencia con tanta gente reunida?
También debe aclararse quién estaba al frente de la seguridad, cómo se organizó la asistencia a las personas afectadas y qué decisiones tomó la dirección del establecimiento cuando comenzaron los movimientos de la multitud. Las imágenes permiten observar la concentración de público, pero no establecer si se había rebasado el aforo ni reconstruir por sí solas toda la emergencia.
El Salón Rosado forma parte de la actividad cultural vinculada a Artex, empresa estatal adscrita al Ministerio de Cultura. La seguridad en un espacio de espectáculos del régimen es una responsabilidad institucional: no puede descargarse sobre quienes acudieron a disfrutar de una actividad.
Esclarecer esa responsabilidad exige conocer las condiciones del local y la actuación de sus responsables, no señalar culpables sin pruebas. Beatriz y su familia merecen respuestas sobre lo ocurrido. Su muerte no debe quedar reducida a una denuncia sin esclarecimiento.







Deja un comentario