«La Iglesia está con las víctimas, no con los victimarios». Con esa afirmación, el periodista Yoe Suárez defendió en una publicación de Facebook el papel de los cristianos en las protestas, la solidaridad con los presos políticos y la asistencia a personas necesitadas en Cuba. Su argumento va más allá de una detención: frente a quienes preguntan dónde está la Iglesia, propone mirar a los creyentes que se enfrentan a la dictadura y acompañan a quienes sufren la represión.
El punto de partida de su reflexión es Ariel Limias Leyva, el cristiano de 52 años detenido el viernes 2 de octubre tras protestar en la escalinata del Capitolio habanero. Suárez lo identifica como antiguo pastor de las Asambleas de Dios de Cuba y relata que, después de caminar por la calle Monte, llevaba un cartel contra la discriminación política y las palabras «Patria y Vida» escritas en el cuerpo. Antes de ser esposado y conducido a una patrulla, gritó «¡Viva Cristo Rey!» y «¡Abajo la dictadura!», según su publicación.
La protesta, la identidad de Ariel y sus declaraciones contra el régimen ya fueron recogidas por ClickCuba, así como el operativo policial desplegado al día siguiente en los alrededores del Capitolio. Suárez toma ese caso para plantear otra cuestión: qué lugar ocupan los cristianos en la resistencia cívica cubana y por qué su presencia no puede reducirse a los edificios o a las estructuras de las iglesias.
Una fe que también acompaña y protesta
Entre los ejemplos que cita están Guillermo del Sol y su huelga de hambre por los presos políticos, el pastor Alexis Padrón Lorenzo, encarcelado por gritar «Abajo la dictadura», y Alian López Rodríguez, que encabezó una manifestación en Cabaiguán con banderas cubanas y el lema «Cuba Libre para Cristo». También menciona a Anna Bensi y Ernesto Ricardo Medina entre las voces independientes que han sido llevadas a juicio. No los presenta como episodios separados, sino como parte de una presencia cristiana que denuncia injusticias y paga un precio por hacerlo.
Suárez sitúa esa presencia también en las asambleas solidarias de 2026, entre ellas una reunión de más de 70 personas frente al Tribunal de Cojímar que atribuye a la movilización evangélica. A la protesta suma el acompañamiento de pastores a familias golpeadas por la represión y la entrega de medicinas y alimentos mediante ministerios y denominaciones como las Asambleas de Dios. En su lectura, la acción cívica y la ayuda humanitaria forman parte de una misma respuesta al sufrimiento de los cubanos.
«Cuba para Cristo», entre la fe y la libertad
El periodista sostiene que «Cuba para Cristo» se ha asentado en la cultura popular durante este año. No lo interpreta únicamente como una declaración religiosa: afirma que expresa también la aspiración a un futuro de libertad para la isla. Lo vincula con el «¡Viva Cristo Rey!» que recuerda de los paredones y que ahora aparece en el relato de la protesta de Ariel.
Su definición de Iglesia es la de una comunidad de creyentes, no solo una institución. Desde esa perspectiva, las acciones de quienes protestan, acompañan a los perseguidos o ayudan a los necesitados son también una forma de presencia pública cristiana. El argumento de Suárez invita a mirar esa presencia allí donde se enfrenta la injusticia, incluso cuando ocurre lejos de un templo y sin ocupar titulares.
Imagen: perfil de Yoe Suárez en The Washington Stand







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