Cuba continúa a oscuras pese a la reconexión del SEN: en Guantánamo denuncian hasta 80 horas sin electricidad

La Unión Eléctrica anunció que todas las provincias volvieron a quedar interconectadas después del octavo colapso nacional de 2026, pero la propia empresa reconoce que persisten “severas afectaciones”. Un residente de Guantánamo confirmó a ClickCuba que pasó 80 horas consecutivas sin corriente y que, cuando finalmente regresó, solo duró aproximadamente una hora.

La reconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) no ha devuelto la electricidad de manera estable a los hogares cubanos. Tras el octavo colapso general registrado en Cuba en lo que va de 2026, continúan los apagones prolongados y en algunas zonas los residentes pasan días enteros sin servicio.

La Unión Eléctrica (UNE) informó que todas las provincias quedaron nuevamente interconectadas unas 32 horas después del colapso del viernes 18 de septiembre. Sin embargo, la propia empresa admitió que eso no significa que el servicio eléctrico se haya normalizado.

“Aunque está energizado el sistema de transmisión, continúan siendo severas las afectaciones eléctricas”, reconoció Lisner Cruz, jefe de operaciones del Despacho Nacional de Carga de la UNE. El funcionario explicó además que la interconexión tuvo que realizarse de manera secuencial porque el país no dispone de combustible suficiente para la generación termoeléctrica. 

La diferencia es fundamental: tener nuevamente interconectada la red nacional no significa que los cubanos tengan electricidad en sus casas.

80 horas sin corriente y apenas una hora de electricidad en Guantánamo

La situación que se vive en Guantánamo muestra con claridad esa diferencia.

ClickCuba recibió el testimonio directo de un residente de esa provincia que permaneció 80 horas consecutivas sin electricidad. Después de más de tres días a oscuras, finalmente recibió corriente, pero el servicio duró aproximadamente una hora.

“Una hora, ya la quitaron, después de 80 h, sin corriente”, relató el residente a ClickCuba.

En la misma conversación, otra persona explicó que en su zona habían recibido alrededor de dos horas de servicio eléctrico, tiempo que aprovechaban para preparar alimentos antes de regresar nuevamente al apagón.

La situación de Guantánamo ya era crítica antes del último colapso nacional. El 15 de septiembre la provincia quedó completamente sin servicio debido a la desconexión de la línea de transmisión de 110 kV procedente de San Luis, Santiago de Cuba. 

Tras el colapso del viernes, la propia información difundida desde Guantánamo indicaba que la provincia estaba siendo abastecida mediante microsistemas aislados, con servicio en circuitos asociados al Hospital General y al Hospital Infantil. 

Para una familia que permanece 80 horas a oscuras y recibe apenas una hora de electricidad antes de sufrir otro corte, hablar simplemente de “restablecimiento” del sistema oculta una parte esencial de lo que está ocurriendo.

Otro colapso de un sistema eléctrico extremadamente deteriorado

La nueva caída comenzó el viernes con el disparo de la línea de transmisión de 220 kV Matanzas-Cienfuegos. Posteriormente se produjo el disparo de la línea Matanzas-Santa Clara. El sistema quedó inicialmente dividido entre las zonas oriental y occidental y, pocos minutos después, se produjo la desconexión total. 

Fue el octavo apagón general de 2026. En los últimos dos años Cuba ha sufrido 13 colapsos generales de su sistema eléctrico, según el recuento de EFE. 

A los problemas de transmisión se suma ahora una nueva avería en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, el principal bloque unitario de generación eléctrica del país.

Según su director general, Román Pérez Castañeda, los primeros indicios apuntan a posibles ponchaduras en varios puntos del economizador. La planta necesita además un prolongado proceso de enfriamiento antes de que pueda determinarse con precisión el alcance de los daños y comenzar las reparaciones. 

Sin electricidad tampoco hay normalidad

Los apagones prolongados van mucho más allá de permanecer a oscuras. Afectan la conservación de los alimentos y medicamentos, el bombeo de agua, las comunicaciones y otros servicios esenciales.

Tras el último colapso, familias cubanas volvieron a denunciar problemas simultáneos de electricidad, agua y conservación de comida. 

Por eso, la situación actual no puede reducirse al anuncio de que las provincias están nuevamente conectadas al SEN.

La red puede estar interconectada mientras miles de hogares continúan sin electricidad. Guantánamo ofrece un ejemplo contundente: 80 horas de apagón, aproximadamente una hora de corriente y nuevamente a oscuras.

Para quienes viven esa realidad, la diferencia entre una “reconexión del sistema” y disponer realmente de electricidad no es una cuestión técnica. Es la diferencia entre un comunicado oficial y lo que ocurre dentro de sus casas.

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