
Empresarios del exilio preparan desde Miami planes económicos para una Cuba después del comunismo
The Wall Street Journal revela que empresarios y figuras del exilio cubano llevan meses trabajando en proyectos para una eventual transición en la isla. Entre las propuestas aparecen una bolsa de valores en La Habana, inversiones privadas, reconstrucción de infraestructuras y soluciones para el deteriorado sistema eléctrico.
Mientras Cuba atraviesa una de las crisis económicas y energéticas más graves de las últimas décadas, grupos de empresarios y figuras del exilio cubano en Miami llevan meses trabajando en planes concretos para afrontar la reconstrucción del país ante un eventual fin del sistema comunista.
Una investigación publicada este lunes por The Wall Street Journal revela que las conversaciones han avanzado hasta proyectos específicos: desde crear una bolsa de valores en La Habana hasta atraer bancos, grandes empresas y fondos internacionales, además de estudiar soluciones para reconstruir infraestructuras y recuperar el sistema energético.
Uno de los grupos protagonistas es la recién creada Cámara Nacional de Comercio Cubano-Americana (CANCC), encabezada por Juan Omar Sixto, empresario de 82 años y antiguo productor de tabaco.
Según el diario estadounidense, empresarios cubanoamericanos se han reunido durante meses en Miami para diseñar lo que denominan Havana Stock and Commodity Exchange, una futura bolsa de valores y materias primas que funcionaría después de una transición política.
La propia organización sostiene que una bolsa cubana necesitaría previamente derechos de propiedad, contratos exigibles, tribunales independientes, auditorías, normas contra la corrupción, un sistema bancario moderno y un regulador independiente del mercado de valores.
Capital privado para reconstruir Cuba
Los planes van mucho más allá del mercado bursátil.
Según The Wall Street Journal, diferentes grupos trabajan en proyectos relacionados con electricidad e infraestructura y estudian cómo atraer grandes compañías, bancos y fondos de inversión a una Cuba poscomunista. Entre las ideas analizadas figura incluso utilizar plantas eléctricas flotantes para responder rápidamente a la destrucción del sistema energético.
El desafío económico sería enorme.
Carreteras, viviendas, redes eléctricas y de agua, hospitales, telecomunicaciones, agricultura, transporte y buena parte de la infraestructura productiva requerirían inversiones considerables.
La CANCC estima que una reconstrucción integral podría necesitar cientos de miles de millones de dólares a lo largo del tiempo. La organización plantea que el capital de la diáspora cubana sea una de las fuentes de financiación, junto con inversión internacional.
Entre sus propuestas aparecen también bonos destinados a la diáspora y mecanismos que permitan a ciudadanos cubanos convertirse en propietarios y accionistas de futuras empresas, en lugar de concentrar los activos privatizados en pequeños grupos económicos.
Otros grupos de Miami también se preparan
La CANCC no es la única organización trabajando sobre un escenario posterior al régimen actual.
A comienzos de septiembre, ClickCuba informó sobre la creación por CAMACOL de la Coalición Empresarial para la Reconstrucción Económica de una Cuba Libre, destinada a reunir empresarios, inversionistas, ingenieros, agricultores, profesionales sanitarios y especialistas capaces de participar en una eventual reconstrucción.
Esa iniciativa identifica como prioridades la electricidad, el agua, la vivienda, la producción de alimentos, la salud, el transporte, las telecomunicaciones y el sistema financiero. CAMACOL ha señalado expresamente que incorporarse a la coalición no supone recibir contratos anticipados ni privilegios políticos.
Paralelamente, organizaciones políticas y jurídicas del exilio están discutiendo cómo afrontar las primeras horas de una eventual transición.
El próximo 26 de septiembre está prevista en Miami la Primera Conferencia Cubana para la Transición Constitucional, que pretende debatir asuntos como seguridad ciudadana, justicia, administración pública, propiedad, emergencia humanitaria y celebración de futuras elecciones.
El debate sobre quién controla los activos
La planificación económica también está generando cuestionamientos.
Una investigación publicada por The Guardian el pasado 17 de septiembre señaló que empresarios, lobistas y figuras vinculadas a Washington y Florida se están posicionando ante posibles oportunidades económicas en Cuba, particularmente alrededor de sectores como minería, energía, turismo e infraestructura.
El asunto plantea cuestiones que una futura transición tendría que resolver: qué ocurrirá con las propiedades confiscadas, cómo se privatizarían las empresas actualmente controladas por el Estado, quién podría adquirirlas y qué mecanismos impedirían que los activos terminen concentrados en una nueva élite económica.
La propuesta publicada por la CANCC reconoce precisamente ese riesgo y plantea que una futura privatización debería favorecer una propiedad ampliamente distribuida entre los ciudadanos, con transparencia y reglas que eviten reproducir experiencias oligárquicas observadas en otras transiciones.
Preparar el día después antes de que llegue
Nada de esto significa que exista actualmente una transición política en marcha ni una fecha para que se produzca.
El régimen cubano continúa controlando las instituciones del Estado, y los proyectos que se discuten en Miami son propuestas elaboradas para un escenario futuro, no decisiones adoptadas por una autoridad cubana.
Sin embargo, la novedad que refleja la investigación de The Wall Street Journal es el grado de detalle que están alcanzando esos preparativos.
Ya no se discute únicamente sobre cómo terminar con el comunismo, sino también sobre cómo producir electricidad, reconstruir carreteras, atraer inversiones, crear mercados financieros, recuperar la propiedad privada y poner nuevamente en funcionamiento una economía profundamente deteriorada.
Y junto a esos planes aparece una cuestión que será inevitable en cualquier eventual transición: las propuestas elaboradas desde Miami tendrán que convivir con las aspiraciones y decisiones de los cubanos que viven dentro de la isla.
Porque reconstruir Cuba requerirá capital, conocimiento y participación de la diáspora, pero el futuro institucional y económico del país tendrá que definirse mediante reglas legítimas y transparentes que garanticen la participación y los derechos de los ciudadanos cubanos.







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