Aniette González, “la mujer de la bandera”, sale de Cuba para buscar atención médica tras tres años en prisión

La activista cubana Aniette González García, conocida como “la mujer de la bandera”, abandonó Cuba el 12 de septiembre rumbo a Guyana, nueve meses después de salir de prisión, donde cumplió íntegramente una condena de tres años por fotografiarse envuelta en la bandera cubana.

Su salida está directamente relacionada con el deterioro de su salud. Desde Guyana, González explicó en un video enviado al Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) que padece una seria afección en la garganta y las cuerdas vocales que comenzó durante su encarcelamiento y para la cual asegura no haber conseguido diagnóstico ni tratamiento adecuados en Cuba. 

“Hoy, 12 de septiembre, abandoné Cuba. Abandoné Cuba porque no puedo seguir ahí”, declaró la activista, quien explicó que desconoce la gravedad de su problema de salud porque ni siquiera pudo realizarse todos los estudios necesarios. 

Tres años presa por unas fotografías

Aniette González fue detenida el 23 de marzo de 2023 en Camagüey, un día después de publicar en Facebook una serie de fotografías en las que aparecía cubierta por la bandera cubana.

Las imágenes formaban parte de la iniciativa #LaBanderaEsDeTodos, vinculada al performance del artista y preso político Luis Manuel Otero Alcántara. El objetivo era reivindicar la bandera como símbolo perteneciente a todos los cubanos.

El Tribunal Municipal Popular de Camagüey terminó condenándola a tres años de privación de libertad por “ultraje a los símbolos nacionales”. La sentencia consideró, entre otros elementos, que las fotografías habían sido publicadas en Facebook y alcanzado amplia difusión. 

La activista cumplió la totalidad de la condena y fue excarcelada en diciembre de 2025

Su salud se deterioró en prisión

Los problemas médicos de González no comenzaron ahora. En mayo de 2024, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le concedió medidas cautelares al considerar que sus derechos a la vida, integridad personal y salud se encontraban en una situación de grave riesgo.

En aquel momento se documentaron sangrados ginecológicos persistentes, pérdida de peso, debilidad y un posible cuadro de anemia, además de la falta de atención médica especializada durante su encarcelamiento. La CIDH señaló entonces que el deterioro de su salud se había producido después de ser privada de libertad y se había agravado con el tiempo. 

Ahora se suma la afección en las cuerdas vocales que puede apreciarse incluso en su dificultad para hablar. El OCDH sostiene que el problema comenzó durante sus años en prisión y empeoró después de su excarcelación. 

“Continuamos desde otra etapa”

González también agradeció al Observatorio Cubano de Derechos Humanos el acompañamiento recibido durante estos años y dejó claro que su salida de Cuba no significa abandonar su activismo.

“Continuamos desde otra etapa. ¡Viva Cuba libre!”, expresó desde Guyana. 

Por el momento, Guyana representa el primer destino de su salida de la Isla y el lugar desde donde espera conseguir atención médica. Las informaciones disponibles no establecen todavía que ese país vaya a ser necesariamente su destino definitivo.

La salida de Aniette González cierra una etapa marcada por tres años de prisión, nueve meses nuevamente en Cuba y un deterioro de salud que ahora la obliga a buscar fuera del país la atención médica que asegura no haber podido recibir en la Isla.

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