EE. UU. habría ofrecido petróleo a Cuba a cambio de la salida de Díaz-Canel y la privatización de CUPET

Estados Unidos habría propuesto un amplio acuerdo energético para Cuba que contemplaba convertir a Washington en su principal proveedor de petróleo, atraer inversiones estadounidenses al sector y privatizar la estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET), a cambio de cambios políticos que incluían la salida de Miguel Díaz-Canel.

La propuesta fue revelada por el Miami Herald, que atribuye la información a una fuente conocedora de las conversaciones. Los detalles del supuesto acuerdo no han sido confirmados públicamente por la Administración estadounidense.

Según la investigación, emisarios estadounidenses presentaron la propuesta directamente a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, quien habría participado en los contactos entre ambas partes.

El plan finalmente no prosperó.

La información adquiere especial relevancia porque revela hasta dónde habría estado dispuesto a llegar Washington en una eventual transformación política y económica de Cuba: pasar de presionar las fuentes externas de suministro de petróleo del régimen a convertirse en el principal proveedor energético del país bajo un modelo diferente.

Privatizar CUPET, pero ¿para quién?

Uno de los principales elementos de la propuesta habría sido la privatización de CUPET, la empresa estatal que domina el sector de los hidrocarburos en Cuba.

Según lo publicado, el objetivo era permitir que inversores estadounidenses asumieran un papel determinante en el sector petrolero cubano.

Sin embargo, hasta ahora no se conoce quién habría adquirido CUPET.

No se ha identificado públicamente ninguna compañía petrolera, fondo de inversión o empresario estadounidense como posible comprador. Tampoco se conoce qué porcentaje habría pasado a manos privadas, cómo se valorarían sus activos o qué ocurriría con las diferentes empresas e instalaciones vinculadas a CUPET.

Por tanto, no puede afirmarse que existiera ya un comprador estadounidense seleccionado.

La propuesta conocida hasta ahora describe una privatización y apertura al capital estadounidense, pero no permite establecer quién habría terminado siendo propietario de la compañía.

Una empresa estratégica para el régimen

CUPET no es una empresa cualquiera. Constituye uno de los pilares del sistema energético cubano y participa en exploración y producción de petróleo, refinación, almacenamiento, distribución y comercialización de combustibles.

Controlar o transformar esa estructura significaría modificar profundamente el modelo energético establecido durante décadas por el régimen.

Washington ha incrementado precisamente durante 2026 la presión sobre este sector.

El Departamento del Tesoro sancionó directamente a Unión Cuba-Petróleo el 11 de junio, incorporándola a la lista de personas y entidades bloqueadas de OFAC.

Posteriormente, el 3 de septiembre, Estados Unidos amplió las medidas contra empresas relacionadas con el sector e incluyó a Comercial CUPET S.A. y a la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo (ABAPET), vinculada a CUPET.

La política estadounidense permite además sancionar a personas extranjeras que operen en determinados sectores de la economía controlada por el régimen, incluido el energético.

De cortar el petróleo al régimen a suministrarlo bajo otro modelo

La supuesta propuesta resulta particularmente llamativa al compararla con la actual política energética de Washington hacia La Habana.

Desde enero, Estados Unidos dispone de un mecanismo que permite imponer aranceles adicionales a productos procedentes de países que vendan o proporcionen petróleo directa o indirectamente a Cuba.

La medida busca reducir los recursos energéticos que sostienen las estructuras estatales del régimen.

Sin embargo, el acuerdo revelado por el Miami Herald habría planteado una alternativa completamente diferente: Estados Unidos se convertiría en el principal proveedor de petróleo de Cuba dentro de un nuevo esquema político y económico.

No sería, por tanto, simplemente levantar restricciones y mantener intacto el actual modelo estatal. La propuesta habría vinculado el suministro energético a una transformación del sector petrolero y a cambios dentro de la estructura de poder.

La salida de Díaz-Canel entre las condiciones

Según la información publicada, entre las condiciones políticas figuraba la salida de Miguel Díaz-Canel.

Ese elemento convertiría la propuesta en mucho más que un acuerdo comercial.

Washington habría intentado utilizar la necesidad energética de Cuba como parte de una negociación destinada a impulsar cambios políticos y económicos, mientras ofrecía a cambio petróleo e inversiones capaces de aliviar una de las principales crisis que enfrenta actualmente el país.

Los detalles conocidos no permiten determinar qué mecanismo se habría utilizado para sustituir a Díaz-Canel ni quién habría asumido el poder posteriormente.

Tampoco existe confirmación pública de que la propuesta contemplara una transición inmediata hacia un sistema democrático.

La Habana niega que existan negociaciones actualmente

La revelación aparece pocos días después de que el canciller del régimen, Bruno Rodríguez, asegurara que actualmente no existen negociaciones con Estados Unidos ni una agenda prevista para iniciarlas, aunque reconoció que permanece abierta la disposición a mantener contactos.

Esto no necesariamente contradice que hayan existido conversaciones anteriores que finalmente fracasaran.

La propia información publicada señala que el acuerdo no llegó a concretarse debido a la resistencia de la parte cubana y a presiones políticas surgidas también en Miami.

Muchas preguntas todavía sin respuesta

La existencia de contactos entre ambas partes no significa que todos los detalles atribuidos al supuesto acuerdo estén confirmados.

La Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro no han publicado hasta ahora un documento que describa una propuesta para privatizar CUPET ni han identificado posibles inversores.

Por eso quedan preguntas fundamentales abiertas: quién habría comprado CUPET, cómo se habría privatizado, qué participación conservaría el Estado, quién controlaría las refinerías y la distribución de combustibles y qué estructura política habría sustituido a la encabezada por Díaz-Canel.

Lo que sí está documentado oficialmente es la creciente presión estadounidense sobre CUPET y el sector energético estatal cubano.

La revelación del Miami Herald, si se confirma en todos sus extremos, mostraría la otra cara de esa estrategia: Washington no solo habría buscado cortar las fuentes de financiación y petróleo del régimen, sino que habría colocado sobre la mesa una alternativa basada en petróleo estadounidense, inversión privada y una transformación profunda del modelo energético cubano.

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