
El régimen niega una crisis humanitaria en Cuba mientras reconoce que la mortalidad infantil se ha más que duplicado
El canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró este lunes que en Cuba “no habrá una crisis humanitaria”, mientras reconocía durante la misma comparecencia cifras que evidencian un grave deterioro de las condiciones de vida y del sistema sanitario de la isla.
Uno de los datos más contundentes fue el de la mortalidad infantil, que pasó de 4 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025.
Es decir, en siete años la tasa se ha más que duplicado.
“Son niños, no números. Muertes que no debieron ocurrir”, reconoció el propio Rodríguez durante la presentación ante la prensa del informe anual que el régimen llevará a Naciones Unidas sobre las sanciones estadounidenses.
100.000 cubanos esperando una operación
Las cifras expuestas durante la comparecencia muestran además la magnitud del deterioro sanitario.
Actualmente existiría una lista de espera quirúrgica de unos 100.000 pacientes, entre ellos aproximadamente 12.000 niños.
También se reconocieron dificultades para atender a 2.888 pacientes que necesitan hemodiálisis, mientras los apagones y la falta de insumos afectan el funcionamiento de incubadoras, quirófanos y otros equipos médicos.
A ello se suman los problemas de suministro de agua, conservación de alimentos, transporte y electricidad que padecen diariamente millones de cubanos.
Pese a este panorama, Rodríguez sostuvo que Cuba no atraviesa ni atravesará una crisis humanitaria.
El régimen vuelve a responsabilizar a Estados Unidos
El canciller atribuyó buena parte de la situación a las sanciones estadounidenses y aseguró que estas provocaron pérdidas por 8.083 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
Según las cifras presentadas por el propio régimen, al cierre de mayo faltaban 2,6 millones de toneladas de combustible respecto a lo planificado y alrededor de 1.400 megavatios de capacidad de generación permanecían fuera de servicio por falta de combustible.
La explicación oficial vuelve a colocar el peso de la crisis sobre Estados Unidos, mientras deja en segundo plano problemas internos acumulados durante décadas: el deterioro de la infraestructura, la falta de inversiones suficientes en servicios básicos, la baja productividad y las decisiones económicas adoptadas por el propio régimen.
Mientras tanto, los efectos de la crisis son cada vez más visibles en la vida cotidiana.
Una contradicción difícil de ocultar
La afirmación de que Cuba no atraviesa una crisis humanitaria contrasta con las propias cifras presentadas por las autoridades.
Una mortalidad infantil que pasó de 4 a 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos, miles de niños esperando operaciones, pacientes con dificultades para recibir hemodiálisis, apagones prolongados, problemas de abastecimiento de agua y dificultades para conservar alimentos y medicamentos dibujan un panorama que va mucho más allá de una simple coyuntura económica.
Esta vez los datos no proceden de organizaciones opositoras ni de medios independientes.
Son las propias cifras reconocidas públicamente por el régimen cubano.







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