
OCDH expone en Madrid la dimensión de la crisis humanitaria en Cuba: pobreza, hambre y colapso de los servicios
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) celebró este lunes en Madrid el foro “Crisis humanitaria en Cuba: ¿Qué más podemos hacer?”, un encuentro dedicado a exponer el deterioro de las condiciones de vida en la Isla y analizar posibles respuestas desde la sociedad civil y las organizaciones religiosas.
La actividad tuvo lugar en la calle José Ortega y Gasset, número 5, y contó con la participación de Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH; la doctora Daily Coro Bueno, médica de la organización; el padre Bladimir Navarro, del Proyecto Cobijo; y el reverendo Enrique Fundora Pérez, de la Alianza de Cristianos de Cuba.
Durante el foro fueron presentados los resultados del IX Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, elaborado a partir de 1.318 entrevistas realizadas en todas las provincias, distribuidas en 79 municipios, incluido el municipio especial Isla de la Juventud. El trabajo de campo se desarrolló entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026.
El 94% de los cubanos vive en pobreza extrema
Uno de los datos más graves del informe indica que el 94% de los cubanos vive en condiciones de pobreza extrema. Además, el 68% de los hogares declaró ingresos mensuales inferiores a 20.000 pesos cubanos.
El 63% de los encuestados afirmó tener dificultades incluso para adquirir productos esenciales, mientras otro 30% señaló que sus ingresos solo alcanzan para cubrir lo básico, sin posibilidad de realizar gastos adicionales. Apenas el 2% puede comprar la mayoría de las cosas que desea.
La alimentación constituye otra de las principales señales de alarma. Ocho de cada diez cubanos han tenido que dejar de desayunar, almorzar o cenar durante los últimos seis meses por falta de dinero, escasez de alimentos o ambas causas.
La situación es especialmente grave entre los adultos mayores, muchos de ellos afectados también por pensiones insuficientes, enfermedades crónicas y falta de apoyo familiar.
Viviendas deterioradas y servicios públicos colapsados
El estudio reveló que solamente el 18% de las viviendas se encuentra en buen estado. El 47% necesita reparaciones, otro 25% requiere arreglos urgentes y el 7% está en peligro de derrumbe.
También se documentaron personas viviendo en albergues provisionales durante más de una década y un aumento de la inseguridad habitacional. Los adultos mayores aparecen nuevamente entre los grupos más vulnerables.
La electricidad fue la infraestructura peor evaluada: el 95% calificó negativamente su estado. Le siguen la recogida de basura y la gestión de vertederos, los servicios de telefonía e internet, los acueductos, el alcantarillado, los hospitales, las carreteras, las viviendas y las escuelas.
Cuando se preguntó cuáles eran los problemas que debían atenderse con mayor urgencia, los apagones ocuparon el primer lugar, seguidos por la crisis alimentaria, el costo de la vida, la sanidad, los salarios y el crecimiento de la inseguridad y la violencia.
Desaprobación casi total del régimen cubano
El informe también refleja una pérdida prácticamente absoluta de confianza en las autoridades. El 95% de los participantes evaluó negativamente la gestión económica y social del régimen cubano, mientras solo el 3% expresó una opinión positiva.
Además, el 84% considera que las medidas económicas anunciadas por La Habana no mejorarán la situación. Sin embargo, el 50% mantiene la expectativa de que pueda producirse un cambio favorable antes de finalizar el año.
Para el 76% de los consultados, ese cambio debe incluir transformaciones políticas y económicas, una respuesta que muestra que la población no espera simples ajustes dentro del mismo sistema.
Salud, envejecimiento y crisis demográfica
La doctora Daily Coro Bueno analizó durante su intervención los datos del anuario estadístico de salud y alertó sobre la combinación de baja natalidad, envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas y escasez de medicamentos.
Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer continúan entre las principales causas de muerte, en un contexto donde numerosos pacientes encuentran serias dificultades para acceder a tratamientos. También se abordó la mortalidad infantil, situada en 7,1 por cada mil nacidos vivos, y el fuerte descenso de los nacimientos.
Durante 2025 murieron en Cuba casi dos personas por cada una que nació, una diferencia que evidencia la profundidad de la crisis demográfica, agravada por el éxodo masivo y la renuncia de numerosas familias a tener hijos ante la falta de condiciones materiales.
El papel de las iglesias ante la emergencia
Otra parte del encuentro estuvo dedicada al papel de las iglesias y organizaciones religiosas frente a la crisis. Los participantes señalaron que estas instituciones podrían convertirse en una importante red de asistencia humanitaria, aunque muchas carecen de personalidad jurídica independiente o trabajan bajo fuertes limitaciones impuestas por el régimen.
El padre Bladimir Navarro explicó la labor del Proyecto Cobijo, que cuenta con 32 casas de acogida y atiende actualmente a 92 cubanos refugiados en España. Entre las personas asistidas se encuentran adultos mayores con diabetes y enfermedades cardiovasculares, así como familias completas con niños pequeños.
El reverendo Enrique Fundora Pérez abordó las distintas posturas existentes dentro del ámbito religioso cubano: organizaciones subordinadas al régimen, comunidades centradas en preservar su estatus y otras comprometidas directamente con la defensa de la libertad y la atención a las víctimas.
El encuentro resumió la situación de Cuba en seis palabras: hambre, enfermedad, desilusión, violencia, muerte y represión. Para los participantes, el deterioro continúa avanzando mientras el régimen mantiene sus prioridades políticas y represivas, dejando sobre las familias cubanas todo el peso de una crisis que ya alcanza dimensiones humanitarias. El reto planteado en Madrid fue convertir la denuncia en una respuesta coordinada y eficaz para auxiliar a quienes permanecen dentro de la Isla.







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