
Amelia Calzadilla y Alexander Otaola dejan atrás sus enfrentamientos en una entrevista marcada por el diálogo
La presidenta del Partido Liberal Clásico Cubano (PLCC), Amelia Calzadilla, y el comunicador Alexander Otaola protagonizaron en El Mañanero su primer encuentro público, después de varios años de críticas, desacuerdos y enfrentamientos en las redes sociales.
La entrevista permitió aclarar antiguas diferencias, pero también abordar la evolución política de Calzadilla, su salida de Cuba, la creación del PLCC y sus propuestas para una futura transición democrática.
“Me gusta conocerte, me gusta conversar contigo, me gusta mirarte a los ojos y poder ver que tienes un compromiso. El tiempo dirá”, expresó Otaola al finalizar el intercambio.
Calzadilla reconoció que llegó al programa con reservas, aunque finalmente aceptó la invitación porque considera necesario que los cubanos aprendan a conversar en libertad, incluso cuando existen discrepancias.
“Esto es por Cuba, esto es por la libertad de Cuba”, afirmó. La activista señaló que alcanzar ese objetivo implica, en ocasiones, “tragarte tu ego” y comprender que las diferencias personales no deben impedir el diálogo entre quienes buscan el fin del régimen.
Disculpas al exilio y reconocimiento de su evolución
Uno de los momentos más importantes de la entrevista ocurrió cuando Calzadilla reconoció que algunas de sus declaraciones realizadas mientras vivía en Cuba pudieron haber menospreciado el trabajo del exilio.
“Si en algún momento, por mis palabras, hice sentir a personas del exilio que estaba demeritando su trabajo en pro de la libertad de Cuba, estando yo en Cuba, sintiéndome amenazada y sintiendo que mis derechos estaban siendo violados, por eso sí tengo que pedir disculpas”, declaró.
La presidenta del PLCC explicó que su pensamiento ha evolucionado a partir del acceso a la información, la experiencia de vivir en libertad y su participación en espacios políticos internacionales.
“Los principios son los mismos, pero hay nuevos elementos. Hay conocimiento, hay experiencia de vivir en libertad”, afirmó.
También rechazó cualquier identificación con el socialismo: “No soporto el socialismo”. Según Calzadilla, el libre mercado es el único sistema capaz de generar prosperidad, mientras que el socialismo permite que los autoritarios se apropien del trabajo ajeno.
Amenazas contra sus hijos y salida de Cuba
Durante la conversación, Calzadilla relató que su decisión de abandonar Cuba estuvo condicionada por la represión y, especialmente, por las amenazas contra la custodia de sus hijos.
Recordó que una transmisión en directo desde el Prado de La Habana, relacionada con la situación del opositor José Daniel Ferrer, provocó su detención arbitraria. Durante el interrogatorio, agentes del régimen le advirtieron que su activismo podía considerarse perjudicial para el “normal desarrollo” de los menores.
Aunque reconoció haberse sentido intimidada, aseguró que no salió “quebrada” del interrogatorio. Sin embargo, comprendió que debía proteger a su familia.
Su esposo ya había obtenido la nacionalidad española mediante la Ley de Memoria Democrática, lo que facilitó la salida familiar. Calzadilla confesó que demoró su partida porque sentía que abandonar la Isla podía interpretarse como una traición a quienes permanecían dentro.
En el aeropuerto fue separada durante varias horas junto a sus hijos, mientras funcionarios la vigilaban y realizaban llamadas. Ya en España, después de denunciar públicamente la situación de varias madres cubanas, recibió un mensaje en el que le comunicaron que ella y su esposo habían “perdido el derecho al retorno”.
La creación del Partido Liberal Clásico Cubano
Calzadilla explicó que decidió fundar el PLCC ante la necesidad de superar la imagen de una oposición incapaz de organizarse y presentar soluciones concretas para el futuro del país.
Durante la entrevista mencionó a Lázaro Mireles, Iliana Hernández, Maribel García, Avana de la Torre y Lucio Enríquez como algunas de las personas que compartían la necesidad de impulsar una organización política.
La activista afirmó que no quiso limitarse a integrarse en estructuras existentes porque aspiraba a crear, proponer y participar activamente desde los principios del liberalismo clásico. No descartó, sin embargo, futuras coaliciones con otras fuerzas opositoras.
“Tener mi propia agenda política me permite intercambiar en condición de igualdad con otros partidos y proponer soluciones que sean válidas”, explicó.
Calzadilla aclaró además que el partido cambió su denominación inicial porque el término “ortodoxo” generaba confusión y era asociado con Fidel Castro. La modificación buscó identificar con claridad la orientación liberal clásica de la organización.
Aspiraciones políticas y una Cuba democrática
Ante la pregunta de Otaola sobre sus aspiraciones, Calzadilla afirmó que quiere participar directamente en la política cubana, aunque serán los ciudadanos quienes decidan qué responsabilidad podrá ocupar.
“A lo mejor termino siendo gobernadora del Cerro y no paso de ahí nunca, pero incluso siendo gobernadora del Cerro yo puedo representar y defender a la gente”, respondió.
La Cuba que imagina estaría marcada por el retorno de jóvenes emigrados, la reconstrucción económica, la libertad individual, la competencia, la integración en los organismos internacionales y una relación más estrecha con Estados Unidos, al que considera el principal socio natural del país.
Calzadilla defendió también la ilegalización del Partido Comunista y de cualquier organización que intente reproducir su estructura bajo otro nombre. Según explicó, el PLCC considera necesaria esa medida para impedir que el totalitarismo pueda reorganizarse durante una transición democrática.
A la pregunta de si apoyaría la prohibición del comunismo como ideología en una Cuba libre, respondió afirmativamente y lo comparó con el tratamiento legal del fascismo. Argumentó que la medida serviría para reconocer a las víctimas y proteger el futuro democrático del país.
Un encuentro sin la confrontación esperada
Pese a las expectativas creadas alrededor de la entrevista, el intercambio transcurrió en un tono cordial, con preguntas difíciles, aclaraciones y momentos de humor.
Otaola afirmó que Calzadilla no era su enemiga y señaló directamente al Partido Comunista, a Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro y a los herederos del régimen como sus verdaderos adversarios.
Calzadilla, por su parte, sostuvo que una democracia no exige pensamiento uniforme. Defendió la existencia de contradicciones, partidos diferentes, libertad de prensa y alternancia política como garantías frente a la concentración del poder.
El encuentro concluyó con un mensaje compartido: las discrepancias personales no impiden conversar ni trabajar por un objetivo común. La entrevista dejó así una imagen poco habitual en la oposición cubana: dos figuras que habían mantenido fuertes enfrentamientos públicos sentadas frente a frente, reconociendo diferencias y dialogando sobre el futuro de Cuba.







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