
Cubano residente en el sur de Florida fue deportado a África sin saber cuál era su destino
Arístides Fernández García, un cubano de 37 años que residía en el sur de Florida, asegura que fue esposado, subido a un avión y deportado por Estados Unidos a la República Centroafricana, un país con el que no tenía vínculos y del que, según su testimonio, ni siquiera sabía que sería su destino.
Fernández García llegó a Bangui, capital de la nación africana, el pasado 30 de julio, después de permanecer aproximadamente siete meses bajo custodia migratoria en Estados Unidos.
Más de un mes después, continúa allí en medio de una situación migratoria incierta.
Siete meses bajo custodia migratoria
El cubano fue detenido por las autoridades migratorias estadounidenses el 6 de enero y posteriormente pasó por diferentes centros de detención en Florida, Luisiana y Texas.
Según ha contado a medios estadounidenses, cuando finalmente fue trasladado para su deportación fue esposado y colocado en un avión sin que le informaran claramente adónde lo llevaban.
Fernández sostiene que solo durante el viaje comprendió que estaba siendo enviado a África.
El vuelo terminó en la República Centroafricana junto a otros migrantes latinoamericanos y ciudadanos de diferentes nacionalidades deportados por Estados Unidos.
El cubano ha asegurado que no tiene antecedentes penales, que disponía de permiso de trabajo hasta 2030 y que pagaba impuestos en Estados Unidos. También sostiene que no recibió una carta que explicara por qué sería enviado específicamente a ese país africano.
Estas afirmaciones corresponden a su testimonio sobre el proceso migratorio.
“Llevamos aquí 32 días”
Desde Bangui, Fernández García ha denunciado públicamente las condiciones en las que se encuentra.
A principios de septiembre aseguró que llevaba 32 días en África y que tanto él como otros deportados tenían restringida su libertad para abandonar el lugar donde permanecían alojados.
También denunció que durante semanas no tuvo claridad sobre su documentación migratoria ni sobre qué ocurriría cuando terminara su estancia autorizada en el país.
Su caso resulta especialmente llamativo porque la propia República Centroafricana figura entre los destinos sobre los que Estados Unidos mantiene fuertes advertencias de viaje debido, entre otros factores, a la criminalidad, los disturbios y el terrorismo.
Otros cubanos también fueron enviados a África
Arístides no fue el único cubano que terminó en la República Centroafricana.
Entre los deportados se encuentran también otros ciudadanos de la isla que han pedido públicamente ayuda para salir de Bangui y resolver su situación migratoria.
Los testimonios coinciden en que viajaron durante más de 20 horas y que no conocían con certeza su destino cuando fueron trasladados.
El caso forma parte de la política estadounidense de deportaciones a terceros países, mediante la cual determinados inmigrantes que no pueden ser expulsados directamente hacia su nación de origen pueden terminar enviados a otro Estado dispuesto a recibirlos.
La práctica ha adquirido especial relevancia para los cubanos debido a las dificultades que históricamente han existido para ejecutar determinadas órdenes de deportación directamente hacia Cuba.
Una novedad en su caso
En medio de la incertidumbre, Fernández García recibió recientemente una noticia que podría cambiar su situación.
El cubano y Yasmany Moreno, otro de los deportados que permanece en Bangui, anunciaron el 4 de septiembre que sus casos migratorios habían sido reabiertos.
Según explicaron en un video, sus abogados les comunicaron avances favorables después de semanas denunciando públicamente lo ocurrido y solicitando ayuda.
Por el momento, esto no significa que puedan regresar a Estados Unidos. La reapertura abre una nueva vía legal, pero habrá que esperar a las decisiones que adopten las autoridades migratorias y judiciales.
Un caso que preocupa a otros cubanos en Estados Unidos
La historia de Arístides Fernández García pone el foco sobre una realidad que hasta hace poco resultaba difícil de imaginar para muchos inmigrantes: tener una orden de deportación de Estados Unidos ya no significa necesariamente ser enviado al país de nacimiento.
Un cubano puede terminar deportado a un tercer país con el que nunca haya tenido relación.
Arístides salió del sur de Florida bajo custodia de las autoridades migratorias estadounidenses y terminó a miles de kilómetros de Cuba y de Estados Unidos, en el corazón de África.
Ahora espera en Bangui mientras sus abogados intentan aprovechar la reapertura de su caso para encontrar una salida a una situación que lleva más de un mes denunciando públicamente.







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