Guillermo del Sol llega a 63 días en huelga de hambre: “No me quiero morir”

El activista y periodista independiente cubano Guillermo del Sol Pérez cumple este miércoles 63 días en huelga de hambre en Santa Clara, mientras aumentan las preocupaciones por el grave deterioro de su estado de salud y crecen los llamados a una intervención urgente para evitar un desenlace fatal.

Óscar Casanella, científico y activista cubano, lanzó un llamado público para movilizar a organizaciones de derechos humanos, gobiernos democráticos, periodistas, iglesias, activistas y ciudadanos dentro y fuera de Cuba.

“Amigos, por favor, hagamos algo para salvar a Guillermo del Sol Pérez”, escribió Casanella en su perfil de Facebook, quien recordó que el opositor no mantiene la protesta para reclamar un beneficio personal, sino para exigir la libertad de presos políticos cubanos.

Una huelga iniciada hace más de dos meses

Del Sol comenzó la huelga de hambre el 18 de junio de 2026. Un día después hizo públicas sus demandas: la liberación de 18 presos políticos y de conciencia, cinco mujeres y trece hombres, cuyos casos escogió como representación de las numerosas personas encarceladas por motivos políticos en Cuba.

Entre los acontecimientos que motivaron su decisión estuvo la revocación de la excarcelación de Leonel Tristá García, manifestante del 11J que fue devuelto a prisión.

De los 18 presos incluidos inicialmente en su petición, Jonathan David Muir Burgos fue posteriormente excarcelado. Del Sol mantiene actualmente su exigencia por los otros 17:

  • Mayelín Rodríguez Prado
  • Donaida Pérez Paseiro
  • Saylí Navarro Álvarez
  • Lizandra Góngora Espinoza
  • María Cristina Garrido Rodríguez
  • Miguel Díaz Bousa
  • Alexis González González
  • Alexie Martínez Rojas
  • Alexander Mesa Rodríguez
  • Loreto Hernández García
  • Félix Navarro Rodríguez
  • José Gabriel Barrenechea Chávez
  • Armando Guerra Pérez
  • Leonel Tristá García
  • Víctor Ángel Martí Pérez
  • Jorge Martín Perdomo
  • Nadir Martín Perdomo

Alarmantes señales de deterioro

Según la publicación de Casanella, basada también en informaciones ofrecidas por Adrián del Sol Alfonso, hijo del activista, durante la prolongada protesta se han registrado alteraciones de la presión arterial y la glucosa, debilidad extrema, temblores, dolores articulares, somnolencia, dificultades para hablar y problemas para ingerir suficientes líquidos.

La situación se habría agravado en los últimos días con episodios de confusión, dificultades para comunicarse y problemas para orinar, señales que han incrementado el temor de la familia ante la posibilidad de un colapso de su organismo.

El pasado 10 de agosto, Del Sol tuvo que ser trasladado a un hospital debido al deterioro de su salud, donde llegó con la presión arterial elevada y niveles muy bajos de glucosa.

Casanella recordó además que el activista inició el ayuno con enfermedades preexistentes que hacen especialmente peligrosa una protesta de esta duración.

La huelga de hambre constituye una forma extrema de protesta y supone riesgos graves para la vida, particularmente después de más de dos meses sin alimentación.

“No me quiero morir”

En su llamado, Casanella puso especial énfasis en una frase pronunciada por el propio Guillermo del Sol durante la protesta:

“No me quiero morir”.

Para Casanella, esas palabras reflejan que el objetivo del activista no es sacrificar su vida, sino utilizar uno de los últimos recursos de protesta que considera a su alcance para llamar la atención sobre quienes permanecen encarcelados.

“Guillermo también tiene derecho a vivir”, sostuvo.

El científico cubano pidió que se comparta la historia del huelguista y que se pronuncien públicamente los nombres de los presos cuya libertad reclama, con el objetivo de aumentar la presión y la atención internacional antes de que su condición física empeore todavía más.

Un vínculo que se remonta a 2019

El llamado tiene además un componente personal para Casanella.

El activista recordó que el 29 de septiembre de 2019 fue detenido y llevado a un calabozo después de salir a las calles de La Habana para manifestarse en solidaridad con Guillermo del Sol, quien también realizaba entonces una prolongada huelga de hambre.

“No me arrepiento de haber sufrido una detención, represión y calabozo” por aquella acción, afirmó.

Casi siete años después, Del Sol vuelve a recurrir a su propio cuerpo como instrumento de protesta, esta vez para reclamar la libertad de otros cubanos encarcelados.

Con 63 días de huelga, la preocupación ya no se centra únicamente en sus demandas políticas, sino en la posibilidad de que el deterioro de su organismo alcance un punto irreversible.

Casanella cerró su publicación con una advertencia y un llamado urgente:

“No quiero tener que escribir un día que no pudimos salvarlo. Todavía estamos a tiempo. Hagamos algo para salvar a Guillermo del Sol Pérez”.

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