
Más de 1.500 extranjeros visitan Cuba por el centenario de Fidel: ¿quién pagó su estancia en un país en crisis?
Más de 1.500 visitantes procedentes de más de 60 países llegaron a Cuba para participar en las actividades por el centenario de Fidel Castro, según cifras oficiales recogidas por Reuters.
La llegada de un contingente de ese tamaño plantea una cuestión que ha quedado prácticamente fuera de la propaganda oficial: ¿dónde se hospedaron, quién pagó su alojamiento, alimentación y transporte y cuánto costó recibirlos?
Las autoridades cubanas han informado ampliamente sobre los actos y la cantidad de delegaciones presentes, pero no han publicado hasta ahora un desglose de los gastos asociados a su estancia ni han aclarado qué parte fue asumida por las organizaciones extranjeras y qué parte correspondió a instituciones cubanas.
La pregunta adquiere especial relevancia por la situación del país que recibió a esos visitantes.
Un país con apagones de más de 20 horas
Mientras llegaban las delegaciones extranjeras, numerosos cubanos enfrentaban cortes eléctricos superiores a 20 horas diarias.
El propio 13 de agosto, a las 6:00 de la mañana, Cuba necesitaba aproximadamente 2.865 MW de electricidad y disponía de apenas 1.049 MW, según la Unión Eléctrica.
La afectación era de 1.815 MW y para el horario de máxima demanda se pronosticaban hasta 2.281 MW de déficit.
El día anterior la afectación había llegado a 2.411 MW.
En esas condiciones funcionan también hoteles, restaurantes, transporte y otras instalaciones necesarias para recibir a miles de visitantes, aunque determinadas zonas turísticas e instalaciones priorizadas cuentan con sistemas de respaldo o reciben un tratamiento diferente al de numerosos barrios y municipios.
Escasez para los cubanos, servicios para los visitantes
La crisis cubana no se limita a la electricidad.
La población enfrenta dificultades para conseguir alimentos, medicamentos y combustible, además de interrupciones en el suministro de agua y problemas de transporte.
Reuters y otros medios internacionales han documentado durante estos días el deterioro de las condiciones de vida y la creciente dificultad de las familias para cubrir necesidades básicas.
Sin embargo, Cuba tuvo capacidad para recibir simultáneamente a más de 1.500 visitantes extranjeros vinculados a las celebraciones.
Hospedar a esa cantidad de personas requiere habitaciones, electricidad, agua, alimentación y transporte durante varios días.
No existe información pública que permita afirmar que todos esos servicios fueron financiados por el Estado cubano. Algunos participantes pudieron pagar sus propios gastos o recibir financiación de las organizaciones que los enviaron.
Pero tampoco existe hasta ahora un informe oficial que permita conocer cuánto aportó Cuba.
¿Dónde se hospedaron y quién pagó?
Las autoridades no han publicado una relación detallada de los hoteles utilizados por las delegaciones ni el número de habitaciones reservadas para los participantes.
Tampoco se conoce públicamente cuánto costaron los traslados internos, las comidas, los espacios utilizados para los encuentros o los demás servicios asociados a la organización.
Mucho menos existe un balance público que permita saber si esos gastos fueron asumidos por organizaciones extranjeras, instituciones estatales cubanas o mediante una combinación de ambas.
Esa ausencia de información impide calcular responsablemente cuánto costó al país recibir a los participantes.
Y precisamente ahí está la cuestión.
En un país donde los ciudadanos escuchan constantemente que faltan divisas y recursos para comprar combustible, reparar termoeléctricas, importar medicamentos o garantizar alimentos, el régimen debería explicar qué recursos públicos destinó a recibir a más de 1.500 visitantes extranjeros durante el centenario.
No se trata de afirmar que Cuba pagó todos sus gastos sin pruebas.
Se trata de preguntar algo mucho más sencillo: ¿cuánto costó, quién lo pagó y de dónde salieron los recursos?







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