Estados Unidos utiliza la Torre K para denunciar las prioridades de GAESA: “Hoteles, no viviendas”

La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos lanzó este lunes una nueva crítica contra el conglomerado militar GAESA, utilizando uno de los edificios más polémicos construidos en Cuba durante los últimos años: la Torre K de La Habana.

En una publicación difundida a través de su cuenta oficial en X, la dependencia estadounidense contrapuso imágenes del enorme hotel de lujo con viviendas deterioradas de la capital cubana bajo un mensaje directo: “GAESA: construyendo hoteles, no viviendas”.

La publicación señala que la Torre K, de 42 pisos, fue construida pensando en las élites y los visitantes extranjeros, mientras una parte importante de la población enfrenta graves problemas habitacionales y un deterioro creciente de las condiciones de vida.

“El hotel Torre K de 42 pisos, construido para élites y visitantes extranjeros, permanece clausurado, alzándose imponente sobre una ciudad donde los cubanos de a pie luchan con condiciones de vida precarias”, afirma el mensaje divulgado por la oficina del Departamento de Estado.

Washington sostiene además que el edificio se ha convertido en un símbolo de las prioridades económicas del régimen cubano y acusa a sus dirigentes de privilegiar los intereses de la estructura empresarial militar frente a las necesidades de la población.

Un hotel de lujo cerrado poco después de su apertura

La crítica estadounidense se apoya en una contradicción difícil de ignorar. La Torre K, conocida comercialmente como Iberostar Selection La Habana, abrió oficialmente en febrero de 2025. Con 42 pisos y unos 155 metros de altura, se convirtió en el edificio más alto de Cuba. Su construcción estuvo vinculada a empresas de GAESA y el hotel fue gestionado inicialmente por la compañía española Iberostar. 

Sin embargo, el establecimiento terminó cerrando aproximadamente un año después. En marzo de 2026 se informó de que los huéspedes habían sido trasladados a otros hoteles y que la instalación había quedado fuera de servicio en momentos en que la crisis energética y la falta de combustible dificultaban las operaciones turísticas. 

Reuters confirmó posteriormente que la torre permanecía vacía, pese a haberse terminado en 2025 después de una importante inversión en momentos en que el turismo cubano ya atravesaba serias dificultades. 

La situación dio otro giro en junio, cuando Iberostar se desvinculó de los hoteles que administraba junto a Gaviota, empresa turística perteneciente a GAESA. Entre las instalaciones afectadas se encontraba precisamente la Torre K. 

La inversión hotelera frente al deterioro de los servicios básicos

La Torre K ha generado críticas desde antes de su inauguración debido al enorme contraste entre la construcción de nuevas habitaciones turísticas y el deterioro de sectores esenciales.

Datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información citados por El País mostraron que durante el primer semestre de 2024 cerca del 40 % de las inversiones se dirigieron a actividades relacionadas con turismo, servicios empresariales, inmobiliarios y de alquiler. La inversión destinada a hoteles, restaurantes y actividades relacionadas superaba ampliamente la dedicada a sectores como salud, educación y agricultura. 

La apuesta se mantuvo pese a la caída del turismo. En 2024 Cuba recibió alrededor de 2,2 millones de visitantes internacionales, aproximadamente un 10 % menos que el año anterior y uno de los peores registros de las últimas décadas, excluyendo los años afectados por la pandemia. 

De esa manera, un edificio concebido como símbolo de la expansión turística terminó convirtiéndose en un argumento utilizado por Washington para cuestionar la administración de los recursos económicos de la Isla.

GAESA nuevamente en el centro de la ofensiva de Washington

El mensaje tampoco aparece de manera aislada. La administración estadounidense ha colocado a GAESA en el centro de su estrategia de presión contra el régimen cubano.

El conglomerado, controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, posee intereses en sectores estratégicos que incluyen hoteles, comercio minorista, servicios financieros, remesas, gasolineras y el puerto del Mariel. Washington sostiene que esta estructura funciona con escasa transparencia y concentra una parte sustancial de los recursos del país. 

El régimen cubano rechaza esa interpretación y atribuye buena parte de la crisis económica y energética a las sanciones estadounidenses. Las autoridades, sin embargo, divulgan muy poca información pública sobre las cuentas, activos y funcionamiento interno de GAESA. 

La nueva publicación del Departamento de Estado busca trasladar esa discusión directamente a una imagen fácilmente reconocible para los cubanos: un hotel de lujo de 42 plantas cerrado en el centro de La Habana, mientras a pocos metros numerosos edificios residenciales continúan deteriorándose.

Con dos fotografías y cuatro palabras —“GAESA: hoteles, no viviendas”— Washington vuelve así a señalar lo que considera una de las principales contradicciones del modelo económico controlado por el régimen cubano.

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