El problema no son las mipymes: por qué el peso cubano pierde valor y los precios no dejan de subir

Cada vez que sube el precio del aceite, el pollo, el arroz o el detergente, la reacción suele ser la misma: las mipymes tienen la culpa.

Es una conclusión comprensible. Al fin y al cabo, son las tiendas privadas las que muestran esos precios en sus estanterías. Pero confundir al vendedor con el origen del problema impide entender por qué la vida en Cuba se encarece día tras día.

La pregunta no debería ser por qué una mipyme vende un litro de aceite a 3.000 pesos. La pregunta es por qué hacen falta 3.000 pesos para comprar un litro de aceite.

Una moneda que pierde valor

La mayoría de los productos que hoy comercializan las mipymes no se fabrican en Cuba. Deben importarse desde otros países y pagarse en dólares o en otras divisas.

Sin embargo, las ventas se realizan en pesos cubanos.

Cada vez que un comerciante necesita reponer mercancía tiene que cambiar esos pesos por dólares. Como el mercado oficial no satisface esa demanda, termina recurriendo al mercado informal, donde el precio de la divisa refleja la desconfianza que existe sobre el peso cubano.

Si el dólar sube, importar cuesta más. Y si importar cuesta más, el precio final del producto también aumenta.

No porque el aceite sea mejor. No porque el comerciante lo desee. Sino porque reponer esa misma botella cuesta más dinero que la anterior.

El precio del aceite también mide el valor del peso

Muchas personas observan que hace unos años un litro de aceite costaba una fracción de lo que cuesta hoy y concluyen que alguien está abusando.

Sin embargo, el aceite no ha multiplicado su valor de esa manera en los mercados internacionales.

Lo que sí ha perdido valor de forma acelerada es el peso cubano.

Cuando una moneda se deprecia, hace falta una cantidad cada vez mayor de esa moneda para comprar exactamente el mismo producto.

Eso explica por qué el problema afecta no solo al aceite, sino también al pollo, la leche, los medicamentos, la ropa, los materiales de construcción y prácticamente cualquier artículo que dependa de importaciones.

Las mipymes no fijan el valor del peso

Las empresas privadas pueden decidir cuánto margen de beneficio obtienen, pero no pueden decidir cuánto vale la moneda con la que compran y venden.

Si una mipyme vendiera hoy toda su mercancía por debajo del costo para satisfacer a los consumidores, probablemente agotaría sus existencias en pocas horas.

El problema aparecería al intentar reponerlas: necesitaría muchos más pesos para comprar los mismos dólares y volver a importar.

Ningún negocio puede sobrevivir durante mucho tiempo vendiendo por debajo de sus costos.

La escasez también empuja los precios

A la pérdida de valor del peso se suma otro problema: Cuba produce cada vez menos.

Durante años la agricultura, la industria y la producción nacional han disminuido, obligando a depender cada vez más de productos importados.

Cuando hay pocos bienes disponibles y muchas personas intentando comprarlos, los precios aumentan.

Es una realidad que no afecta únicamente a las mipymes. También ocurre en los mercados agropecuarios, en la compraventa entre particulares e incluso en el mercado informal.

La escasez eleva el valor de cualquier mercancía.

¿Por qué el peso ha llegado a esta situación?

El deterioro del peso cubano no ocurrió por casualidad.

Economistas llevan años señalando varios factores que explican su pérdida de valor:

  • La emisión de grandes cantidades de dinero sin un respaldo equivalente en producción.
  • Un elevado déficit fiscal financiado con creación de moneda.
  • La caída de la producción nacional y de las exportaciones.
  • La escasez de divisas en la economía.
  • La falta de confianza de la población en el peso como reserva de valor.

Cuando las personas prefieren ahorrar en dólares antes que en pesos, la demanda de divisas aumenta y el peso continúa depreciándose.

Es un círculo que termina reflejándose en los precios.

Culpar a las mipymes no resolverá la inflación

Eso no significa que todas las mipymes actúen de la misma manera. Como en cualquier economía, algunas pueden obtener márgenes de beneficio elevados o aprovechar determinados momentos para subir precios.

Pero incluso si desaparecieran todas las mipymes, el problema seguiría existiendo mientras el peso cubano continúe perdiendo valor, la producción siga siendo insuficiente y el país dependa de importaciones pagadas en divisas.

La inflación no nace en una tienda privada.

Nace cuando una economía produce menos de lo que consume, cuando el Estado gasta mucho más de lo que ingresa, cuando se emite dinero sin respaldo y cuando la moneda nacional deja de inspirar confianza.

Por eso, más que preguntarse por qué un litro de aceite cuesta 3.000 pesos, conviene hacerse otra pregunta: ¿qué ha ocurrido para que 3.000 pesos valgan hoy tan poco?

Esa respuesta explica mucho mejor la realidad económica que viven millones de cubanos que cualquier cartel con el precio de una botella de aceite.

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