El régimen amplía el espacio al sector privado, pero mantiene el control sobre los sectores estratégicos

La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó un nuevo paquete de medidas económicas con el que el régimen cubano busca ampliar la participación del sector privado y atraer inversión nacional y extranjera en medio de la peor crisis económica que atraviesa el país en décadas. Las reformas incluyen cambios en el turismo, la agricultura, el comercio exterior y la importación de combustibles y medicamentos, aunque el Estado conservará el control de las actividades consideradas estratégicas. 

Entre las medidas anunciadas figura la autorización para que actores privados puedan importar y comercializar combustibles y medicamentos, así como una mayor apertura a la inversión extranjera en proyectos turísticos. También se flexibilizan las normas sobre el uso de tierras agrícolas y se amplían las posibilidades de participación de empresas privadas y de cubanos residentes en el exterior en determinados sectores de la economía. 

En el turismo, uno de los sectores más golpeados por la caída del número de visitantes, las autoridades prevén nuevas modalidades de negocio, entre ellas arrendamientos, concesiones, desarrollo inmobiliario en zonas turísticas y la autorización de agencias de viajes, guías turísticos y gestores de destinos privados. Asimismo, se plantea extender la inversión extranjera y permitir la participación de actores no estatales en actividades que hasta ahora permanecían reservadas al Estado. 

El paquete forma parte de las 176 medidas económicas aprobadas por las autoridades durante las últimas semanas para intentar reactivar una economía marcada por la escasez de alimentos y medicamentos, los apagones, la falta de combustible y la caída del turismo. Las autoridades sostienen que las reformas buscan modernizar el modelo económico y generar nuevas fuentes de ingresos. 

Sin embargo, el presidente designado Miguel Díaz-Canel dejó claro que sectores como la salud, la educación, la cultura y otras actividades consideradas estratégicas continuarán bajo control estatal. Además, la implementación de las medidas será gradual y dependerá de la aprobación de nuevas regulaciones. 

¿Qué cambia realmente?

Aunque las reformas representan la mayor apertura económica anunciada por el régimen en los últimos años, no suponen una liberalización plena de la economía. El Estado mantiene el monopolio sobre los sectores que considera esenciales y seguirá definiendo el alcance de la participación privada mediante autorizaciones y regulaciones específicas. 

Las nuevas disposiciones llegan en un momento especialmente complejo para el país. La economía continúa afectada por la reducción del turismo internacional, las dificultades para acceder a divisas y la baja producción nacional, factores que han incrementado la presión sobre las autoridades para introducir cambios en el modelo económico. 

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