El ministro de Energía reconoce que hay comunidades cubanas con hasta 105 días sin electricidad

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que existen comunidades en Cuba que han permanecido hasta 105 días sin servicio eléctrico, una admisión que pone de relieve el profundo deterioro del sistema eléctrico nacional y las dificultades que enfrenta el régimen para restablecer el suministro en todo el país.

Durante su intervención, el funcionario explicó que la situación afecta principalmente a asentamientos donde se utilizan transformadores especiales o existen problemas técnicos que, según dijo, no han podido resolverse por la falta de equipos y recursos. También admitió que la disponibilidad de combustible continúa siendo insuficiente para cubrir la demanda del Sistema Eléctrico Nacional.

La declaración se produce en un momento en que amplias zonas del país continúan soportando prolongados cortes de electricidad. De acuerdo con los partes diarios de la Unión Eléctrica (UNE), el déficit de generación ha provocado afectaciones superiores a los 2.000 megavatios durante el horario de máxima demanda, dejando sin servicio a una parte significativa del territorio nacional.

Una crisis que va más allá de los apagones diarios

Aunque los apagones programados de varias horas se han convertido en parte de la rutina para millones de cubanos, el reconocimiento de que existen comunidades que llevan más de tres meses sin electricidad supone una dimensión diferente de la crisis.

La falta prolongada de corriente afecta la conservación de alimentos, el acceso al agua potable mediante sistemas de bombeo, la refrigeración de medicamentos, las comunicaciones y el funcionamiento de pequeños negocios, además de dificultar la vida cotidiana de miles de familias.

En muchas localidades, los residentes también denuncian problemas para cargar teléfonos móviles, acceder a internet o mantener en funcionamiento equipos médicos que dependen del suministro eléctrico.

El régimen admite que no tiene una solución inmediata

Durante su comparecencia, el ministro señaló que las limitaciones financieras y la escasez de combustible siguen siendo los principales obstáculos para estabilizar el sistema eléctrico. También reconoció que la reparación de transformadores y otras infraestructuras depende de recursos que actualmente no están disponibles.

Estas declaraciones contrastan con los anuncios realizados en los últimos meses sobre la incorporación de parques solares, la recuperación de unidades termoeléctricas y otras inversiones destinadas a reducir las afectaciones del servicio.

Sin embargo, la realidad sigue reflejándose en los partes diarios de la UNE, que continúan reportando déficits elevados de generación y cortes de electricidad en prácticamente todas las provincias.

Una admisión poco habitual

No es frecuente que altos funcionarios del régimen reconozcan públicamente cifras de esta magnitud. La referencia a comunidades con hasta 105 días sin electricidad confirma la gravedad de una crisis energética que se ha convertido en uno de los principales problemas para la población cubana.

Mientras las autoridades insisten en que trabajan para recuperar la capacidad de generación, millones de ciudadanos continúan enfrentando largos apagones, en un contexto marcado también por la escasez de combustible, alimentos y otros productos esenciales.

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