
Gerardo Hernández desata una avalancha de críticas tras cuestionar las restricciones de viaje a comunicadores oficialistas
Una publicación del exespía cubano y coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), Gerardo Hernández Nordelo, provocó este sábado una fuerte reacción en redes sociales, donde decenas de usuarios le recordaron décadas de represión política, discriminación ideológica y restricciones a las libertades fundamentales en Cuba.
Hernández compartió un mensaje en la red social X en el que criticó las recientes restricciones impuestas por Estados Unidos a comunicadores vinculados al oficialismo cubano. En su publicación afirmó que “el imperio pide tolerancia, diversidad de ideas y libertad de expresión en Cuba, pero a quien se atreva a pensar u opinar diferente a ellos, lo reprimen”.
Sin embargo, lejos de encontrar respaldo mayoritario entre los comentaristas, la publicación se convirtió en un espacio donde numerosos cubanos recordaron prácticas históricas atribuidas al régimen cubano contra quienes han pensado diferente o han expresado posiciones críticas.
Entre las respuestas más destacadas estuvo la de la periodista y activista Iliana Hernández, quien escribió: “Les están dando de su misma medicina, ustedes no toleran, no permiten la diversidad de ideas ni la libertad de expresión, pues vivan en carne propia lo que es eso”.
Otros usuarios hicieron referencia a episodios de la historia reciente de Cuba. El perfil Conexión Cuba recordó los inventarios realizados a quienes abandonaban el país, las expulsiones laborales y universitarias por motivos ideológicos, así como las restricciones de entrada impuestas durante años a miles de cubanos emigrados.
“¿Dónde empezó el odio? Tienes la memoria corta porque te conviene”, escribió ese usuario, antes de señalar que ninguna persona debería ser perseguida o discriminada por sus ideas, especialmente cuando quien gobierna tiene la responsabilidad de garantizar los derechos de todos.
Varios comentarios también mencionaron los actos de repudio organizados contra opositores, periodistas independientes y ciudadanos considerados desafectos al sistema. Algunos recordaron expresiones utilizadas durante décadas por dirigentes y medios oficiales para referirse a quienes abandonaban el país o discrepaban políticamente, calificándolos de “gusanos”, “escoria” o “apátridas”.
Otro de los argumentos más repetidos fue la situación de los presos políticos en Cuba. Diversos usuarios señalaron que mientras el oficialismo denuncia restricciones migratorias en Estados Unidos, en la isla existen personas encarceladas por manifestarse pacíficamente o expresar opiniones contrarias al gobierno.
“En estos momentos hay muchas personas en Cuba en la cárcel por pensar diferente”, escribió un comentarista, mientras otro señaló que Estados Unidos no está encarcelando a los comunicadores oficialistas, sino restringiendo su entrada al país.
También hubo quienes defendieron que ningún país está obligado a admitir en su territorio a personas vinculadas a estructuras gubernamentales consideradas represivas, una postura que fue recurrente entre los participantes del debate.
La polémica surge después de que trascendiera que varios comunicadores identificados con la propaganda oficial cubana habrían enfrentado dificultades para ingresar a Estados Unidos, una medida que ha generado amplio debate tanto dentro como fuera de Cuba.
Lo ocurrido en las respuestas al mensaje de Gerardo Hernández refleja, además, el profundo nivel de polarización existente entre el oficialismo y amplios sectores de la sociedad cubana, especialmente entre quienes consideran que durante décadas la diversidad política y la libertad de expresión han sido limitadas por el propio sistema que ahora denuncia ser víctima de intolerancia.
La publicación, que acumuló cientos de visualizaciones y decenas de comentarios en pocas horas, terminó convirtiéndose en un recordatorio de una realidad que muchos usuarios insistieron en subrayar: el debate sobre la libertad de expresión en Cuba sigue marcado por las heridas abiertas de más de seis décadas de confrontación política.






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