
Avión VIP de la Fuerza Aérea de EE.UU. aterriza en La Habana mientras aumenta la actividad militar en el Caribe
Un avión utilizado por altos cargos del gobierno de Estados Unidos aterrizó este jueves en La Habana procedente de la Base Andrews, en medio de un aumento de movimientos militares estadounidenses en el Caribe y nuevas tensiones con el régimen cubano.
La aeronave identificada con el código SAM554, un Boeing C-40B Clipper de la Fuerza Aérea de EE.UU., llegó al Aeropuerto Internacional José Martí alrededor de las 13:00 UTC, según datos de rastreo aéreo compartidos por las cuentas especializadas en aviación militar LatAmMilMovements y FlightWatcher.
Las imágenes difundidas muestran la ruta del avión desde Joint Base Andrews, en Maryland, una base utilizada habitualmente para vuelos oficiales del gobierno estadounidense y operaciones vinculadas a altos funcionarios de Washington.
El avión, matrícula 01-0040, pertenece a la flota de transporte VIP de la Fuerza Aérea estadounidense y suele emplearse para trasladar delegaciones diplomáticas, personal militar de alto rango y representantes del gobierno federal.
Hasta el momento no existe una confirmación oficial sobre quiénes viajaban a bordo ni cuál fue el motivo de la visita a Cuba.
La información comenzó a circular inicialmente a través de plataformas de monitoreo aéreo y posteriormente fue replicada por medios y usuarios en redes sociales debido al contexto político actual entre Washington y La Habana.
Paralelamente, también se detectó actividad de vigilancia militar estadounidense en el Caribe. La cuenta FlightWatcher reportó el vuelo de un dron MQ-4C Triton de la Marina de EE.UU., identificado con el código BLACKCAT6, realizando operaciones al sur de Cuba y atravesando el estrecho de Yucatán.
El MQ-4C Triton es un dron de vigilancia marítima de gran altitud y larga duración utilizado por la Marina estadounidense para monitoreo estratégico, reconocimiento y recopilación de inteligencia en zonas sensibles.
La coincidencia de ambos movimientos —el aterrizaje del C-40B en La Habana y la presencia del dron de vigilancia en el Caribe— ha generado especulaciones en redes sociales, aunque no hay evidencias públicas que vinculen directamente ambas operaciones.
El episodio ocurre en un momento especialmente delicado para el régimen cubano, marcado por protestas sociales, crisis energética, creciente presión internacional y nuevas medidas anunciadas desde Washington contra la dictadura cubana.
Hasta el cierre de esta publicación, ni el Departamento de Estado, ni el Pentágono, ni la Embajada de Estados Unidos en Cuba habían emitido declaraciones oficiales sobre el vuelo del SAM554.






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