“No fui a ningún lugar”: la carta de una niña cubana que retrata la realidad que muchos prefieren ignorar

Una sencilla tarea escolar terminó convirtiéndose en un testimonio que ha sacudido las redes sociales. La imagen de una libreta con la respuesta de una niña cubana a su maestra —en la que explica que no salió de paseo el fin de semana porque “el dinero no alcanza”— ha sido compartida por múltiples usuarios en Facebook, generando una ola de reacciones dentro y fuera de la isla.

Según publicaciones difundidas en redes, la carta corresponde a una estudiante de primaria y ha circulado ampliamente en páginas y perfiles vinculados a temas cubanos, aunque no existe hasta el momento una confirmación oficial sobre su autoría o ubicación exacta.  


Tarea: Redacta un párrafo donde narres a donde fuiste de paseo el fin de semana.


Querida profesora este fin de semana como tantos días, meses, años, atrás no hice nada me quede en casa como de costumbre ya que la mayoría de los niños cubanos no tenemos dónde ir ya que el dinero no alcanza ni hay donde salir no sé lo que se siente tomarse una bola de helado, no recuerdo la última vez que lo hice ya que una salida cuesta más que un salario y luego es el mes que comemos.

Lo que sí resulta verificable es el contenido. Lejos de cumplir con la consigna académica, la niña expone una realidad cotidiana marcada por la escasez: no hay dinero para salir, ni siquiera para algo tan básico como comprar un helado. Su respuesta, escrita con la inocencia de la infancia, deja al descubierto una situación que trasciende lo individual.

“El dinero no alcanza ni hay donde salir”, escribe la menor, en una frase que resume el día a día de muchas familias en Cuba, donde los salarios no cubren las necesidades básicas y el ocio se ha convertido en un lujo inalcanzable.

La carta también revela otro elemento clave: la normalización de la carencia. La niña no describe una situación excepcional, sino habitual. Habla de “como de costumbre”, evidenciando que quedarse en casa no es una elección, sino la única opción disponible.

Este tipo de testimonios, aunque no siempre verificables en su origen, suelen viralizarse porque conectan con una experiencia ampliamente compartida. No es la primera vez que contenidos similares emergen desde aulas cubanas, mostrando cómo la crisis económica impacta directamente en la infancia.

Mientras el discurso oficial insiste en proyectar estabilidad, textos como este —escritos sin intención política— terminan siendo más contundentes que cualquier denuncia. No hay consignas, no hay discursos: solo la voz de una niña que responde a una tarea escolar con la verdad de su vida.

Y esa verdad, por incómoda que resulte, es la que hoy recorre las redes.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias