Cortan líneas, hackean cuentas y aíslan: otra forma de represión golpea a Anna Sofía Benítez Silvente

La represión en Cuba no solo se expresa en detenciones arbitrarias o vigilancia física. Cada vez con más frecuencia adopta formas digitales que buscan silenciar, incomunicar y desgastar psicológicamente a quienes denuncian. Ese es el escenario que enfrentan la activista Anna Sofía Benítez Silvente y su madre, Caridad Silvente, según una denuncia pública realizada en redes sociales.

En un mensaje difundido en su perfil de Facebook, Benítez alertó que tanto ella como su madre han sido víctimas de un bloqueo total de sus líneas telefónicas, lo que les impide recibir llamadas, mensajes o acceder a servicios básicos de comunicación. A esto se suma el hackeo de sus cuentas de WhatsApp, una acción que, según explicó, las deja completamente incomunicadas en un momento de creciente presión.

“Estamos incomunicadas totalmente”, denunció. La situación, lejos de ser un fallo técnico aislado, encaja con un patrón que activistas y opositores han señalado en reiteradas ocasiones: la utilización de la infraestructura estatal de telecomunicaciones para ejercer control y castigo.

La imposibilidad de recuperar sus cuentas agrava el escenario. Para restablecer el acceso a WhatsApp es necesario tener activa la línea telefónica, algo que —según su testimonio— les ha sido deliberadamente impedido. Este tipo de bloqueo crea un círculo cerrado que dificulta cualquier intento de reconexión digital.

Benítez también responsabilizó directamente a la empresa estatal de telecomunicaciones, señalando que su papel resulta clave en este tipo de acciones. “ETECSA es la empleada del mes cuando se trata de apoyar la represión”, expresó con ironía, evidenciando la percepción extendida de que la compañía actúa como brazo operativo en el control de las comunicaciones.

En una segunda intervención, la joven describió el impacto de la situación y las limitaciones que enfrentan para comunicarse. “Estamos ancladas”, escribió, utilizando un término común en Cuba para referirse a la conexión a internet a través de los datos móviles de otro teléfono. Esta alternativa, lejos de ser una solución real, evidencia la precariedad en la que se encuentran, dependiendo de terceros para poder mantenerse conectadas de forma intermitente.

Este caso vuelve a poner sobre la mesa el uso de la represión tecnológica como herramienta de control. A diferencia de las detenciones visibles, estas prácticas operan en un plano más silencioso, pero no menos efectivo: aíslan a las personas, dificultan la denuncia y reducen su capacidad de interacción con el exterior.

Mientras tanto, la incertidumbre sobre la duración de estas medidas y la falta de vías legales efectivas para reclamar dejan a las víctimas en una situación de vulnerabilidad total. La denuncia de Benítez y su madre se suma así a una lista creciente de casos que evidencian cómo el control digital se ha convertido en una pieza clave dentro del aparato represivo en Cuba.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias