
Amelia Calzadilla y Carolina Barrero llevan a Bruselas la presión para revisar la política de la UE hacia Cuba
Las activistas cubanas Amelia Calzadilla y Carolina Barrero se encuentran en Bruselas desarrollando una agenda de reuniones de alto nivel con instituciones clave de la Unión Europea, con el objetivo de impulsar una revisión sustantiva de la política del bloque hacia Cuba.
Durante su agenda de trabajo, informan desde Ciudadanía y Libertad, ambas han mantenido encuentros con representantes del Parlamento Europeo, el Servicio Europeo de Acción Exterior, la Oficina de la Representante Especial de Derechos Humanos y las representaciones permanentes de los Estados miembros. El eje central de estas reuniones es trasladar a las autoridades europeas la necesidad de reevaluar el marco actual de las relaciones con el régimen cubano, a la luz del deterioro sostenido de los derechos fundamentales en la isla.
La iniciativa se produce en un contexto de creciente cuestionamiento sobre la efectividad del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba, vigente desde 2016. El balance de estos diez años, según lo expuesto en Bruselas, no arroja resultados favorables en los ámbitos que el propio acuerdo definía como prioritarios.
De acuerdo con los datos presentados, el número de violaciones documentadas de derechos humanos en Cuba ha aumentado de forma sostenida durante la última década. Las activistas señalaron que el espacio cívico ha sido progresivamente restringido mediante instrumentos legislativos, entre ellos el Código Penal aprobado en 2022, que, según denuncian, criminaliza la disidencia, la libertad de expresión y la asociación independiente.
Asimismo, advirtieron que en la actualidad se contabilizan más de mil presos políticos en el país, mientras organizaciones de la sociedad civil han sido disueltas y sus miembros encarcelados o forzados al exilio. En este escenario, subrayan que no existe ningún indicador verificable que evidencie avances en materia de derechos humanos durante la vigencia del acuerdo bilateral.
Uno de los puntos centrales trasladados a las instituciones europeas es la necesidad de coherencia en la política exterior del bloque. Recordaron que la Unión Europea ha aplicado sanciones individuales en casos como Nicaragua y Venezuela en respuesta a patrones de violaciones de derechos humanos. Sin embargo, la ausencia de medidas equivalentes frente a responsables del aparato represivo cubano, sostienen, constituye una excepción que debilita la credibilidad del marco normativo europeo.
En paralelo, las reuniones también han abordado la dimensión internacional del régimen cubano. Según lo expuesto, existen evidencias que apuntan a su alineamiento con Vladimir Putin en el contexto de la guerra en Ucrania, incluyendo el presunto reclutamiento de ciudadanos cubanos para integrarse en las fuerzas rusas. Este elemento añade una dimensión estratégica que, a juicio de las activistas, no puede quedar fuera del análisis de la política europea hacia la isla.
La organización Ciudadanía y Libertad, promotora de esta agenda, ha insistido en que la rendición de cuentas individual por violaciones de derechos humanos no es una demanda política, sino una obligación derivada del derecho internacional. En este sentido, plantean que los responsables dentro de las estructuras de seguridad del Estado cubano deben ser objeto de escrutinio bajo estándares comparables a los aplicados en otros contextos internacionales.
Lejos de plantear soluciones retóricas, las activistas han centrado su mensaje en la necesidad de coherencia institucional. A su juicio, la credibilidad de la Unión Europea depende de la alineación entre los principios que proclama y las decisiones que adopta frente a escenarios de represión documentada.
La agenda de reuniones en Bruselas continuará en los próximos días, en un intento por situar nuevamente la cuestión cubana en el centro del debate político europeo y abrir una revisión del marco de cooperación vigente.






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