
Alexander Díaz Rodríguez sale de prisión tras el 11J en estado crítico y con signos de desnutrición severa
La excarcelación de Alexander Díaz Rodríguez, ciudadano de Artemisa y participante en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J), ha vuelto a encender las alarmas sobre las condiciones en las cárceles cubanas. A sus 45 años, tras cumplir cinco años de privación de libertad, ha salido en un estado físico crítico que evidencia un deterioro extremo.
Las imágenes difundidas tras su salida muestran un cuerpo visiblemente consumido: pérdida de peso severa, prominencia ósea generalizada y una condición física compatible con cuadros avanzados de desnutrición. Su aspecto ha generado preocupación inmediata entre familiares, activistas y observadores, que ven en su caso una señal de alarma sobre lo ocurrido durante su encarcelamiento.
Durante estos años, familiares de Díaz Rodríguez denunciaron de forma reiterada el deterioro progresivo de su salud. Según estos reportes, las condiciones dentro del centro penitenciario estuvieron marcadas por una alimentación insuficiente, deficiencias en la atención médica y retrasos en el tratamiento de enfermedades que habría desarrollado en prisión.
Lejos de representar un proceso de recuperación, su salida confirma la gravedad de su situación. El estado en que ha sido excarcelado apunta a la necesidad urgente de atención médica especializada, en un contexto donde, según diversas denuncias, el acceso a cuidados sanitarios dentro de las prisiones es limitado o tardío.
El caso se enmarca en un patrón más amplio documentado por organizaciones de derechos humanos, que han señalado de forma sistemática las condiciones precarias en centros penitenciarios del país. Entre las principales denuncias se encuentran la mala alimentación, el hacinamiento, la falta de medicamentos y la ausencia de seguimiento médico adecuado.
Las protestas del 11J, consideradas las mayores manifestaciones antigubernamentales en décadas en la isla, dejaron a cientos de personas detenidas y condenadas. Desde entonces, múltiples informes han advertido sobre el impacto prolongado del encarcelamiento en la salud de los sancionados.
El estado en que ha salido Alexander Díaz Rodríguez no es solo una situación individual. Su caso se suma a una lista creciente de denuncias que apuntan a un problema estructural dentro del sistema penitenciario, donde el deterioro físico de los reclusos se convierte, en ocasiones, en una evidencia visible de las condiciones en las que han permanecido.






Deja un comentario