
Una periodista del diario oficialista Escambray lanza advertencia a Díaz-Canel: “Toda creatividad tiene un límite”
En un hecho inusual dentro del sistema mediático estatal cubano, la periodista Delia Rosa Proenza del periódico oficialista Escambray, ha hecho públicas unas declaraciones que, sin nombrarlo directamente, envían una advertencia clara a Miguel Díaz-Canel y al régimen que representa. El video, que circula en redes sociales, recoge una denuncia directa a las condiciones de vida actuales en Cuba, marcada por los apagones, la escasez de alimentos y una crisis que parece no tener fin.
“No es vida lo que llevamos desde hace un tiempo”, afirma la periodista con un tono firme, mientras expone la angustia de los cubanos que, sin electricidad durante la mayor parte del día y enfrentados a un calor sofocante, no logran dormir, cocinar ni conservar los pocos alimentos que consiguen. “No hacen falta más explicaciones, sino soluciones concretas”, sentencia.
Entre los testimonios que acompañan su reflexión, destaca el de un profesor universitario jubilado, quien, con evidente agotamiento, relata que ha sobrepasado ya la esperanza de vida del cubano promedio, pero aún tiene responsabilidades: cuidar a su madre nonagenaria y, simplemente, vivir. Sin recursos para garantizarle ventilación ni el pan que escasea cada día en la cuota normada, expresa una frustración compartida por miles: la creatividad de los cubanos para sortear la crisis también tiene límites.
La periodista pone palabras a lo que muchos solo se atreven a susurrar en las esquinas: la situación es insoportable y no se vislumbra solución. La resistencia del pueblo, aunque admirable, se erosiona lentamente. “Está duro, y lo peor es que no se ve el fin”, dice la gente con el ceño fruncido, según describe. “Toda resistencia, aunque permanezca, merma”, añade con crudeza.
La pieza publicada por Escambray –periódico provincial de Sancti Spíritus y parte del aparato oficial de prensa del Partido Comunista– sorprende por el nivel de crítica implícita. La periodista recuerda a un antiguo director del medio que insistía en que “de cada época debe quedar registro en la prensa nuestra”. Bajo esa consigna, dice, se animó a escribir, dejando constancia no solo de la resistencia, sino también de la oscuridad, la escasez y el olor a carbón que hoy define la vida cotidiana en Cuba.
La publicación, aunque revestida de un lenguaje moderado, es un llamado de atención que rompe con el guion habitual del oficialismo. En medio del colapso energético y económico, y ante el descrédito creciente del liderazgo político, incluso desde dentro del sistema se alzan voces que reclaman lo evidente: vivir no debería ser una hazaña diaria.







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