
Cineastas cubanos respaldan a estudiantes y denuncian el tarifazo de ETECSA como reflejo del colapso del modelo político
La Asamblea de Cineastas Cubanos emitió una contundente declaración en respaldo al movimiento estudiantil que, desde varias universidades del país, ha repudiado el reciente aumento de tarifas impuesto por ETECSA. La misiva cuestiona la legitimidad del modelo de gobernanza en Cuba y denuncia el silenciamiento sistemático de las voces críticas.
La Asamblea de Cineastas Cubanos rompió el silencio con una declaración pública que respalda de manera categórica las protestas estudiantiles surgidas en Cuba a raíz del tarifazo impuesto por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA). En el documento, suscrito por destacados nombres del cine cubano como Fernando Pérez, Ernesto Daranas, Kiki Álvarez y Luis Alberto García, se señala que lo que está ocurriendo en el país trasciende un simple conflicto por precios: se trata del agotamiento de un modelo que sigue imponiendo sus errores sobre los hombros de una sociedad empobrecida y sin espacios reales de participación.
“Cada generación tiene derecho a cuestionar a su tiempo”, afirma la declaración, que celebra la postura de los estudiantes universitarios y denuncia las tácticas del poder para presionar, dividir y silenciar sus demandas. En particular, se subraya el papel de los alumnos de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), centro de formación de muchos de los firmantes.
La Asamblea califica de inaceptables los intentos de presentar como “concesiones” lo que deberían ser derechos básicos en cualquier ecosistema universitario: acceso a salas de navegación, zonas wifi, bibliotecas y plataformas digitales. Los jóvenes, destacan los cineastas, no solo reclaman tarifas más justas, sino también “mecanismos de consulta y participación verdaderos”, transparencia institucional y un modelo que deje atrás la exclusión.
Asimismo, se critica que el Gobierno, encabezado por Miguel Díaz-Canel, haya reafirmado su apuesta por la dolarización como salida a la crisis, ignorando las causas internas del colapso económico y persistiendo en medidas que afectan directamente al pueblo cubano. “Se vuelve a colocar sobre las espaldas de ciudadanos cada vez más empobrecidos las respuestas”, señala la declaración.
Los cineastas advierten también sobre el uso de una narrativa oficial que descalifica toda expresión ciudadana al tacharla de “desestabilización enemiga”. Esta estrategia, usada una y otra vez para criminalizar el disenso, ya ha comenzado a aplicarse contra los estudiantes, quienes están siendo acusados de provocar actos violentos y alterar el orden docente. La Asamblea responde que “son las propias autoridades las generadoras de esa violencia”.
La declaración recupera además la memoria del movimiento Cardumen, surgido hace una década entre jóvenes cineastas, que fue también silenciado con represalias. “Ese fértil espacio de intercambio de ideas sobre el cine y el país fue clausurado”, recuerdan, advirtiendo que la historia parece repetirse con las nuevas generaciones.
Finalmente, los firmantes reivindican el derecho de los jóvenes a expresarse desde los espacios que les pertenecen. “Quieren desde ya empezar a articular su futuro”, reafirman. Y advierten que nadie tiene derecho a usurpar sus voces ni a deslegitimar sus luchas.
El pronunciamiento de la Asamblea de Cineastas Cubanos se suma así al creciente coro de voces que, dentro y fuera de la isla, están denunciando no solo el alza de precios de ETECSA, sino el colapso de un modelo que se niega a escuchar, consultar o rendir cuentas. Una vez más, los artistas cubanos asumen su rol cívico y se ponen del lado del pueblo.
Firmantes destacados:
Fernando Pérez, Ernesto Daranas, Kiki Álvarez, Luis Alberto García, Belkis Vega, Rosa María Rodríguez, Gustavo Arcos, Juan Antonio García Borrero, entre otros.
Contexto:
Desde que se anunciaron las nuevas tarifas de ETECSA, el descontento ha escalado rápidamente, generando protestas públicas, llamados a paros estudiantiles y pronunciamientos de sectores académicos, culturales y ciudadanos. La respuesta oficial, lejos de aplacar la crisis, ha contribuido a encender el debate nacional sobre la legitimidad, sostenibilidad y justicia del sistema político en Cuba.







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