
Denuncian condiciones inhumanas en la prisión de Mar Verde, Santiago de Cuba
Desde la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, un preso político ha revelado en una carta las alarmantes condiciones en las que sobreviven los reclusos en este centro penitenciario. El testimonio, enviado de forma manuscrita, describe una realidad marcada por la falta de alimentos, medicamentos, y condiciones de higiene, además de los abusos sistemáticos que enfrentan los opositores encarcelados.
El recluso relata que las celdas, pequeñas y sin ventilación, apenas permiten a los presos respirar en un espacio de un metro y medio. La convivencia forzada con chinches y ratas convierte al lugar en un foco de enfermedades, mientras la carencia de tratamientos médicos agrava la situación. “Estamos llenos de picaduras de insectos, pero seguimos firmes”, señala el preso, en un acto de resistencia ante un sistema que busca quebrantar su espíritu.
El opositor también denuncia actos de maltrato físico y psicológico hacia otros reclusos, entre ellos el líder de la oposición José Daniel Ferrer, quien cumple condena en la misma prisión. Según el escrito, Ferrer ha sido víctima de tratos crueles y degradantes, pero su fortaleza moral sigue siendo una inspiración para los demás presos políticos en Mar Verde.
Las condiciones extremas incluyen raciones de comida insuficientes y la falta total de higiene, que sumen a los internos en una constante lucha por sobrevivir. A esto se suma la separación familiar, un golpe psicológico que afecta profundamente a los encarcelados. “En vez de libertad, lo único que veo es a mi hijo cuando sale al sol cerca de mi celda”, escribe el preso, describiendo un dolor cotidiano que carga junto con su lucha por la justicia.
Estas revelaciones no son un caso aislado. Diversos testimonios de ex reclusos y activistas coinciden en que las prisiones cubanas, especialmente las que albergan a presos políticos, son empleadas como herramientas de represión diseñadas para humillar y deshumanizar a quienes desafían al régimen.
Mientras tanto, organizaciones internacionales de derechos humanos han intensificado su presión sobre el gobierno cubano para que garantice condiciones mínimas de dignidad en sus cárceles y libere a todos los presos políticos. La situación en Mar Verde, como la descrita en esta carta, subraya la urgencia de actuar en defensa de los derechos fundamentales de estas personas.
El escrito finaliza con un llamado a la resistencia y la esperanza de un futuro mejor: “Aunque estamos en garras del enemigo, no dejamos de luchar por una Cuba libre”. Estas palabras reflejan no solo la realidad de los presos políticos en Cuba, sino también la firme voluntad de un pueblo que continúa soñando con libertad y justicia.
Por una Cuba Libre, siempre.







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