
Departamento de Justicia de EE.UU. busca retirar la ciudadanía al exembajador Manuel Rocha por espionaje a favor del régimen cubano
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda civil para despojar de la ciudadanía estadounidense a Manuel Rocha, el exembajador y exdiplomático condenado por actuar durante décadas como agente encubierto del régimen cubano mientras ocupaba altos cargos dentro del gobierno estadounidense.
La acción judicial fue presentada este jueves, cuenta el NYPost, y representa un nuevo paso en uno de los casos de espionaje más graves detectados en Estados Unidos en las últimas décadas. Rocha, de 75 años, fue arrestado en 2023 y posteriormente condenado a 15 años de prisión tras declararse culpable de actuar secretamente a favor de La Habana.
Según la acusación, Rocha colaboró con el régimen cubano durante más de 40 años, incluso mientras servía como diplomático estadounidense en distintos puestos de alto nivel. Entre ellos, fue embajador de Estados Unidos en Bolivia y también ocupó funciones diplomáticas en Argentina durante la administración de Bill Clinton.
El Departamento de Justicia sostiene que Rocha obtuvo la ciudadanía estadounidense de manera fraudulenta, ocultando sus vínculos con la inteligencia cubana y mintiendo durante el proceso de naturalización. Las autoridades argumentan que no cumplía con los requisitos para convertirse en ciudadano estadounidense porque mantenía lealtad a un gobierno extranjero adversario y participaba en actividades ilícitas contra Estados Unidos.
“Victor Manuel Rocha no era un agente de bajo nivel”, declaró el fiscal federal Jason Reding Quiñones, del Distrito Sur de Florida. “Fue un exembajador de Estados Unidos y un alto funcionario gubernamental que admitió haber servido secretamente al régimen cubano durante décadas”.
La demanda busca anular formalmente la naturalización de Rocha, quien se convirtió en ciudadano estadounidense en 1978. Sin embargo, según los fiscales, sus actividades de espionaje para Cuba comenzaron desde 1973, cinco años antes de obtener la ciudadanía.
De acuerdo con documentos judiciales citados por medios estadounidenses, La Habana instruyó a Rocha a llevar una “vida normal” y proyectarse como una persona conservadora y alineada con sectores de derecha para evitar sospechas dentro de las instituciones estadounidenses.
Durante una operación encubierta del FBI, Rocha llegó incluso a referirse a Estados Unidos como “el enemigo” mientras conversaba con un agente infiltrado que se hacía pasar por miembro de la inteligencia cubana.
El Departamento de Justicia considera que el caso es especialmente grave debido al nivel de acceso que tuvo Rocha a información diplomática y de seguridad nacional durante décadas. Las autoridades estadounidenses han descrito al exdiplomático como uno de los espías cubanos “más prolíficos” jamás descubiertos en territorio estadounidense.
El fiscal general adjunto Brett Shumate afirmó que “bajo ninguna circunstancia se debe permitir que un agente de un adversario extranjero ostente el título de ciudadano estadounidense”. Añadió que el objetivo del gobierno es “preservar la integridad del proceso de naturalización”.
La desnaturalización es un procedimiento poco frecuente en Estados Unidos, aunque las estadísticas muestran un incremento de estos casos en los últimos años. Expertos citados por la prensa estadounidense señalan que este tipo de acciones suelen reservarse para delitos graves relacionados con fraude migratorio, terrorismo o espionaje.
El caso de Manuel Rocha vuelve a colocar en el centro del debate la larga historia de infiltración de agentes vinculados al régimen cubano dentro de instituciones estadounidenses, así como el alcance de las operaciones de inteligencia dirigidas desde La Habana durante décadas.






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