
En un emotivo video difundido en redes sociales, un ciudadano denuncia la desgarradora muerte de un niño en el Hospital Pediátrico Borrás Marfán, ubicado en la Calle 17 No. 801, esquina 2, en el Vedado, La Habana. Según el testimonio, el menor falleció por la falta de electricidad que afecta al hospital desde hace varios días, privando a los pacientes de acceso a servicios médicos esenciales.
El hombre que narra la situación explica que, debido a la interrupción del servicio eléctrico, los equipos médicos no pudieron funcionar a tiempo para asistir al niño, quien habría llegado al hospital por una crisis asmática. «El niño vino porque tenía asma… no lo podía aspirar porque el aparato es con electricidad», explica, señalando que el equipo de ventilación no estaba operativo debido a la falta de energía en el hospital. La tragedia resalta el impacto que la crisis energética tiene sobre la atención médica en Cuba, poniendo en riesgo la vida de los pacientes que necesitan equipos esenciales para su supervivencia.
Las imágenes mostradas en el video son impactantes: se observa a los familiares del menor, incluyendo al padre y otras personas cercanas, visiblemente afectados y angustiados, mientras el cuerpo del niño está retirado en un vehículo fúnebre. «Mira, el niño muerto ahí… lo trae el padre», describe al hombre en un tono de indignación y tristeza. A lo largo de la grabación, se escucha la voz quebrada de quien filma, denunciando que la falta de electricidad ha sido continua, acumulando hasta cinco días sin suministro eléctrico en el hospital, lo cual habría sido determinante en la muerte del niño.
El testimonio asegura que los familiares han debido enfrentar esta pérdida en circunstancias de impotencia y desesperación, sin que las autoridades hospitalarias hayan podido intervenir a tiempo. Los médicos, según el relato, no pudieron realizar los procedimientos necesarios debido a que la planta de emergencia no estaba en funcionamiento.
Este suceso trae a la luz la severa crisis de infraestructura que golpea al sistema de salud cubano, exponiendo los riesgos a los que están sometidos tanto los pacientes como el personal sanitario en situaciones críticas como esta. La falta de electricidad, agravada por la escasez de recursos y equipos de respaldo, se convierte en una amenaza directa para la vida de los pacientes.
La muerte de este niño en el hospital Borrás Marfán representa un nuevo episodio que cuestiona la capacidad del sistema de salud cubano para responder a emergencias y proteger la vida de sus ciudadanos. La sociedad cubana pide respuestas, mientras que las familias continúan viviendo con miedo y frustración en un país donde un corte eléctrico puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.







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