Una cubana identificada como Johanna pesaba 80 libras cuando fue rescatada después de escapar de una brigada médica en el extranjero. Su familia no recibió el salario prometido y sufrió amenazas tras su huida, según denunció la subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública de Estados Unidos, Sarah B. Rogers.
En una publicación del 4 de noviembre en X, Rogers afirmó que el régimen cubano había designado médica a Johanna después de apenas diez meses de formación y la había enviado al extranjero como parte de sus brigadas. La funcionaria calificó ese sistema de "un mecanismo de trabajo forzado, recaudación de fondos y propaganda para el régimen cubano".
"Su familia nunca recibió el salario prometido, pero sí recibió amenazas" después de que escapara, escribió Rogers. La subsecretaria situó su peso en 80 libras en el momento del rescate, como parte de su denuncia sobre las condiciones que sufrió la cubana.
Rogers también relató una conversación con Johanna sobre lo que pensaba de Estados Unidos antes de huir hacia ese país. Según la funcionaria, Johanna le respondió que siempre había sabido que Estados Unidos era "la única esperanza".
La subsecretaria acompañó su denuncia con una fotografía junto a Johanna y presentó su caso como ejemplo de lo que padecen personas nacidas bajo el totalitarismo. En su mensaje defendió que Estados Unidos sigue siendo para muchas de ellas un referente de libertad.








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