La periodista independiente Camila Acosta regresó a su casa la noche de este martes 3 de noviembre tras pasar varias horas detenida en una estación policial de La Habana. La reportera denunció que le levantaron un acta de advertencia por grabar a un agente de la Seguridad del Estado y que le devolvieron su teléfono inutilizado.
En un testimonio en vídeo difundido por CubaNet, Acosta relató que la interceptaron al salir de su vivienda y la llevaron a la estación policial de Playa. "Me halaron para la patrulla y de ahí me llevaron para la estación policial de Playa. Allí me metieron para los calabozos", contó.
Unas dos horas después le dijeron que le iban a instruir cargos. Finalmente, explicó, le impusieron un acta de advertencia por el supuesto delito de actos contra la intimidad personal y familiar.
Camila Acosta relata su detención y liberación.
Testimonio de Camila Acosta difundido por CubaNet, 4 de noviembre de 2026
La periodista vinculó esa actuación al vídeo que grabó la semana pasada, cuando un hombre vestido de civil, al que identificó como oficial de la Seguridad del Estado, le impidió salir de su casa. Acosta recordó que el hombre no se identificó y que CubaNet publicó las imágenes.
En la grabación de aquel episodio, difundida el 28 de octubre, el agente repetía que ella no podía salir y exigía que dejaran de filmarlo. La reportera reclamaba su derecho a circular libremente.
Un teléfono mojado y sin funcionar
Acosta afirmó que los agentes le dijeron que la familia del oficial grabado estaba recibiendo amenazas. Esa fue la explicación que le dieron para la advertencia.
La reportera denunció además los daños en su equipo de trabajo: "Mi teléfono me lo devolvieron inservible. Al parecer le echaron algún líquido porque estaba mojado, tenía un líquido viscoso". Añadió que el aparato no encendía.
"Lo que más les preocupa es la identificación que hacemos de estos oficiales de la Seguridad del Estado", sostuvo. Acosta defendió su derecho a documentar la actuación de funcionarios públicos.
La periodista explicó que, antes de salir, le permitieron llamar a su esposo, el escritor Ángel Santiesteban, para que fuera a buscarla. "Pude llegar a salvo", dijo, y agradeció la preocupación por su situación.
Su liberación pone fin a las horas de incertidumbre denunciadas por Santiesteban y CubaNet durante el arresto. El escritor había informado de que la esperaban en la esquina de su vivienda; el medio precisó que se dirigía con su mascota al veterinario cuando la detuvieron.








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