Amelia Calzadilla durante su entrevista en el programa La Batalla Cultural de Radio Libertad (Madrid). Fotograma del video publicado en su canal de YouTube.
La activista cubana Amelia Calzadilla llegó a España huyendo de la persecución política y hoy dice reconocer en su país de acogida señales que le resultan familiares: un Estado que pide más poder, la promesa de controlar la vivienda desde el despacho y un lenguaje que convierte al adversario político en enemigo. La presidenta del Partido Liberal Clásico Cubano expuso esa advertencia en el programa La Batalla Cultural, de Radio Libertad Madrid, en una entrevista publicada en su canal de YouTube el pasado 25 de octubre.
Su mensaje a los españoles se resume en una frase: «Mi sugerencia para que no se debilite la democracia es no otorgar más poder al Estado». Calzadilla sostiene que la combinación de un Ejecutivo que busca intervenir más, el control de la información y la movilización callejera a favor del poder reproduce el patrón que conoció en Cuba y que después vio repetirse en Venezuela y Nicaragua, donde las dictaduras, según dijo, comenzaron invocando la voluntad de la mayoría.
A la confianza de quienes creen que una democracia europea está a salvo responde con el ejemplo venezolano: «Eso mismo decían los venezolanos cuando nosotros los alertamos sobre la dictadura y el chavismo. Nos decían: imposible, Venezuela es un país con una riqueza que sería imposible que los americanos permitieran que eso ocurriera aquí. Ocurrió».
Como resultado de esa concentración del poder, Calzadilla describe una Cuba hundida en una crisis humanitaria «que se viene gestando desde 1959»: según las cifras que maneja, el 94 % de la población vive con menos de dos dólares al día, más de 11.000 niños están fuera de la escuela, un dato que atribuye a la propia ministra de Educación, y los apagones superan las 90 horas en varias provincias. «En cualquier caso, están en una situación de colapso total: es un Estado fallido», afirmó, al pedir cooperación internacional para salir del régimen.
Al repasar la llegada de Fidel Castro al poder, criticó la imposición de la Ley Fundamental en lugar de restituir la Constitución de 1940, la ausencia de contrapesos y las políticas de expropiación de tierras y viviendas, decisiones que, aseguró, explican que hoy haya más de 800.000 viviendas en déficit en la isla y que varias generaciones sigan compartiendo una misma casa.
También denunció el miedo como herramienta de gobierno, un mecanismo que comparó con el descrito por George Orwell en Rebelión en la granja: «En España eso está ocurriendo: se le llama facha a las personas que no están de acuerdo con las políticas de izquierda, fin».
Sobre el sistema cubano, sostuvo que el multipartidismo está prohibido por ley, una prohibición que atribuyó de forma expresa al artículo 5 de la Constitución de 2019, y recordó que Fidel Castro prometió elecciones para las que pidió un plazo de 18 meses y que, según su relato, nunca convocó. Aseguró que en la isla hay actualmente más de 1.300 presos políticos e «incontables» opositores forzados al exilio.
El paralelo con Venezuela cerró su análisis: el referéndum que habilitó allí la reelección indefinida repite, dijo, la primera modificación del sistema cubano, extender el período de una persona en el poder. «Eso exactamente pasó en Cuba», remató, antes de citar los CDR y los consejos comunales como instituciones creadas por el poder que Venezuela fue imitando.
La entrevista completa, en el canal de YouTube de Amelia Calzadilla:







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