Los padres del preso político Denis Ojeda Álvarez denunciaron los años de juventud que su hijo ha perdido en prisión tras ser condenado a 14 años de cárcel por sedición por las protestas del 11J en La Güinera. Osvani Echevarría García y Maribel Álvarez Tejeda describieron las dificultades para llevarle alimentos al penal y el miedo que les han infundido por recibir ayuda.
«Ha perdido su juventud y es una encarcelación injusta», dijo Echevarría García en una entrevista concedida a Diario de Cuba publicada el viernes 23 de octubre. «Políticamente ellos lo ven como una contrarrevolución. Yo considero que esto fue una prisión injusta, y más un joven como él, con su hijo y su familia».
Ojeda Álvarez se sumó a las protestas que estallaron en La Güinera, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, durante las jornadas del 11J. Su padre recordó que Denis estaba en la casa cuando se enteró de la manifestación y se sumó: la protesta «empezó pacíficamente», hasta que «llegaron los camiones con tropas especiales, muchos tenían palos, tubos» y comenzaron las detenciones, incluidas personas que solo pasaban por el lugar. Según su relato, Denis se defendió y lanzó piedras cuando los agentes agredieron a los manifestantes.
La captura llegó días después: una mañana, dos oficiales de la Seguridad del Estado lo esperaban a media cuadra de la casa. «Yo no lo vi cuando lo capturaron, pero después me contaron los vecinos que lo cogieron, lo esposaron y se lo llevaron», contó. Los vecinos refirieron a la familia que «a todo el que iban bajando del camión le iban dando golpes, que ellos iban a saber lo que era tirar piedras».
Fue condenado a 14 años de privación de libertad por el delito de sedición, según la ficha del caso en el registro de Prisoners Defenders. Su padre confirmó en la entrevista que la condena «se lo redujeron a 14 años de privación de libertad» y que actualmente la cumple en la zona cero del Combinado del Este.
Fuera quedó su hijo, de 11 años, que vive con sus abuelos y un tío después de que la madre del niño emigrara a Rusia «por problemas económicos». «Ha pasado mucha necesidad, necesidad del calor de su padre», dijo Echevarría García, abuelo del menor.
«Yo voy a ver al niño mío y se pone: ‘Ay, mami, mira todos los años que me han echado y tú no tienes nada para traerme’», contó por su parte Maribel Álvarez Tejeda. El padre añadió que la familia ha pasado «mucho trabajo» cargándole los alimentos y las cosas que le lleva, «que están muy caras», porque dentro del penal «no le dan el alimento que requiere». A veces no les dejan pasar ciertos productos «porque según ellos estaba prohibido». «Mucha gente nos metía miedo, que no recibiéramos ayuda de nadie, porque eso no se podía hacer y que podíamos incurrir en una cosa que estaba prohibida, podíamos ser cómplices de lo que él hizo», relató.
Fuente: entrevista audiovisual publicada el 23 de octubre de 2026; condena y delito según la ficha del caso en el registro de Prisoners Defenders.







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