Más de 2,7 millones de personas en Cuba tenían afectado el servicio de agua este viernes debido principalmente a la falta de electricidad y a averías en las fuentes de abastecimiento, informó el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), según la agencia EFE.
Una rotura en la conductora principal de Cuenca Sur, la más importante abastecedora de agua de La Habana, tuvo un peso «muy grande» en la afectación a más de 200.000 habitantes de tres municipios de la capital, explicó este viernes en la televisión estatal el vicepresidente primero del grupo empresarial de agua y saneamiento del INRH, Yunior González. El directivo precisó que la rotura se reparó el jueves y que la reanudación del servicio demoraba entonces entre seis y siete horas.
En sus notas del pasado jueves 23 de octubre, la empresa estatal Aguas de La Habana había detallado que el disparo de las líneas eléctricas de 110 kilovoltios provocó «un paro total en la fuente» y roturas en dos puntos de la conductora principal de 78 pulgadas. La entidad habló de cinco municipios del centro de la capital afectados, sin identificarlos por su nombre, y de daños también en el bombeo de La Fortuna, Capdevila, Mazorra y zonas de Alta Habana, sin ofrecer un plazo concreto de recuperación.
En los comentarios a esas notas, vecinos denunciaron un desabastecimiento anterior a la avería. «Avería ahora, ¿y los días anteriores sin bombeo a qué se debe? El agua es una necesidad, no un lujo», escribió una usuaria identificada como Yane Novakova. Otra vecina, Yeny León, aseguró que la zona de Mazorra llevaba ya ocho días sin servicio.
La escasez obliga a muchos cubanos a cargar y transportar agua, a veces desde lugares distantes, en carretillas, bicitaxis y hasta carretas tiradas por caballos, constató un reportaje de la agencia AFP. «Los apagones aquí son todos los días y tenemos que estar cargando agua. Es la lucha cotidiana», declaró Yusimy Guerra, de 40 años y madre de dos niños.
En Matanzas, una de las provincias más castigadas, el hostelero Kevin Martínez contó a AFP que llegó a cerrar su restaurante por falta de agua y terminó haciendo perforar un pozo. «No me imaginaba tener que estar haciendo un pozo, como tampoco me imaginaba tener que estar cocinando con carbón o tener que poner paneles solares», afirmó.
González atribuyó la crisis, en ese mismo reportaje, también a las roturas de equipos de bombeo, las fugas y la sequía, y precisó que entre el 80 y el 85% del agua del país tiene que ser bombeada para llegar a los hogares.
El reporte del INRH refirió además incidencias en el suministro en Pinar del Río, Artemisa, Granma y Holguín. Las autoridades del sector han reconocido el deterioro de las redes hidráulicas por el déficit de inversiones y mantenimiento como un factor agravante, en un país que arrastra una severa crisis energética desde mediados de 2024 y cuyos apagones afectan directamente al bombeo, dependiente de la electricidad.








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