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«Hay un genocidio en Cuba»: el testimonio de Otero Alcántara ante la ONU

«En Cuba, en los últimos 60 y tantos años, existe una dictadura. No se puede hablar de otra cosa: ni de gobierno, ni de izquierda ni de derecha». Con esa contundencia se dirigió el artista y expreso político Luis Manuel Otero Alcántara a los diplomáticos reunidos este lunes en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, en el panel «Cuba Libre: la opresión que La Habana oculta», organizado por la Misión de Estados Unidos a una semana de la votación anual sobre el embargo.

Las dictaduras «le temen a todo lo que proponga libertades, a otro proyecto que no sea lo que ellos doctrinan», afirmó el líder del Movimiento San Isidro, que desmontó además uno de los pilares de la propaganda del régimen: «Cuando se habla de educación gratis y medicina gratis es mentira. Desde el primer momento en que tienes un decir diferente a lo que ellos dicen, no puedes estudiar en sus escuelas, no puedes pasar por sus hospitales, porque te pueden matar. Y hay casos registrados de cubanos que han muerto por pensar diferente en los hospitales cubanos».

«Nuestro delito fue hacer arte»

Otero Alcántara recordó que su caso no es aislado: hoy hay «más de 31 artistas presos en Cuba registrados por el Observatorio de Derechos Culturales», denunció. «Simplemente lo que proponíamos era otra opción para que el cubano decidiera. Nuestro delito fue hacer arte, hacer una canción que se llama Patria y Vida», dijo sobre el tema que ganó dos Latin Grammy en 2021 y por el que el rapero Maykel Osorbo cumple una condena de nueve años, de los que ya lleva cinco entre rejas. «Y no estamos hablando de la experiencia de otra persona, estamos hablando de mi experiencia personal», subrayó.

Antes de pisar la prisión, el artista acumuló «más de 90 detenciones en menos de tres años», un acoso que quedó registrado en las redes sociales. Ya entre rejas, en la cárcel de máxima seguridad de Guanajay, vivió lo que describió como «la experiencia más difícil»: «Todos los días que tú estás en una prisión piensas en el suicidio como opción de salida». Sobrevivió, contó, «gracias a los amigos que te mandan una carta, gracias a los cinco minutos de teléfono que puedes tener a la semana» y a la responsabilidad de que su arte tradujera «todo ese sufrimiento de miles de cubanos».

«Ahora mismo hay más de 1.000 presos políticos en Cuba —prosiguió—. Presos políticos que simplemente por decir lo que piensan, por querer otra Cuba o por aspirar a otro sistema político, a otro sistema económico. ¿Por qué tienes que meterme cinco años en prisión, lejos de mis hijos, lejos de mi mamá, porque simplemente quiero otro proyecto? Eso es una dictadura y es lo que está pasando en Cuba».

El artista denunció también que la represión alcanza a su familia: su hijo, de 16 años, tuvo que quedarse en la isla y «lo quieren llevar obligado al servicio militar». El Servicio Militar Obligatorio, explicó, usa a «los mismos jóvenes que, cuando hay protestas en Cuba, los ponen a darle palo a su propio ciudadano, bajo el chantaje de que, si no le das palo, vas preso también».

En su intervención recordó asimismo a la creadora de contenido cristiana Anna Bensi, «que también la están acosando ahora mismo». Bensi y su madre fueron condenadas este mes a dos años de limitación de libertad por documentar el acoso policial contra su familia.

Otero Alcántara pidió a los presentes no mirar hacia otro lado: «No se puede justificar otra cosa que Cuba es una dictadura. Es una dictadura que debería ser extirpada de la realidad mundial, con el apoyo no solamente del Gobierno norteamericano, sino de todos los gobiernos del mundo, de todos los ciudadanos que se sientan comprometidos con el humano». Y cerró con una denuncia que resonó en la sala: «Hay un genocidio pasando ahora mismo en Cuba. Cubanos se están muriendo por la falta de todo, pero sobre todo por la falta de libertad».

El panel, celebrado en vísperas de la votación de la resolución anual del régimen contra el embargo —prevista para los días 27 y 28 de octubre—, reunió también al opositor José Daniel Ferrer, al economista Emilio Morales y a la investigadora María Werlau, con un discurso de apertura del embajador estadounidense Mike Waltz, que proyectó ante los asistentes el vídeo de una de las detenciones del artista. Horas antes, Otero Alcántara y Werlau se habían manifestado frente a la Misión de Cuba ante la ONU al grito de «Que se vayan».

Luis Manuel Otero Alcántara, de 38 años, llegó a Miami el pasado 18 de julio tras ser liberado con la condición de abandonar Cuba, después de cumplir íntegra una condena de cinco años por su activismo artístico. Desde el exilio ha mantenido su compromiso de regresar a la isla por su hijo.

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