Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas y exministro de Cultura del régimen, admitió este viernes en México que Cuba vive «el momento más difícil de la revolución» y que «la supervivencia del pueblo cubano hoy es verdaderamente muy trabajosa». La confesión llega el mismo fin de semana en que el designado Miguel Díaz-Canel presumió de que la isla es hoy «más invulnerable» desde el punto de vista militar.
Según la crónica del diario mexicano La Jornada, Prieto ofreció cifras del deterioro sanitario: la mortalidad infantil se duplicó de 4,4 a 9,9 por cada mil nacidos vivos y la supervivencia de los niños con cáncer cayó del 85% al 65%. «Son estadísticas, pero son cifras que tienen el rostro de personas, de familias, de niños, de enfermos», subrayó.
El dirigente añadió que el turismo «está quebrado» y que el transporte público «prácticamente no existe». Aseguró además, sin aportar pruebas, que 7.000 contenedores con insumos médicos permanecen dispersos por el Caribe por el temor de las navieras a represalias de Estados Unidos, y que 34 bancos han roto transacciones con la isla.
Prieto habló durante la presentación, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la reimpresión de Caliban, el ensayo que Roberto Fernández Retamar publicó en 1971 y que ahora reeditan el Instituto de Formación Política de Morena —el partido gobernante en México— y la propia Casa de las Américas. En el acto se leyó un pronunciamiento de apoyo al régimen que exigió levantar lo que llamaron «bloqueo energético» y pidió al Gobierno mexicano reanudar el envío de petróleo a la isla.
Fiel al guion oficial, el exministro atribuyó la crisis a «un proyecto de asfixia» de Estados Unidos. «Vivimos en tiempos de tempestad. La palabra bloqueo se queda corta, ya no sirve para explicar lo que están haciendo con nosotros», dijo, antes de calificar al equipo del presidente Donald Trump de «esa cúpula de pedófilos impresentables que quieren liquidar a la revolución cubana a toda costa».
Nacido en 1950, Prieto presumió de haber vivido todas las etapas del proceso y evocó a Fidel Castro: «Decía que lo que no pueden perdonarnos los yanquis es que hayamos hecho una revolución socialista, de los humildes para los humildes, en sus narices», recordó, y cerró la evocación con el lema «socialismo o muerte». Advirtió también que «nunca ha crecido tanto el racismo» y acusó a «la élite del imperio» y a los partidos de ultraderecha de querer hacer creer a los cubanos que son «inferiores».
El dirigente, que participa este sábado en la Feria Internacional del Libro del Zócalo capitalino, terminó con una alerta sobre el avance de la ultraderecha en América Latina y la segunda vuelta de las elecciones en Brasil: «Sería un golpe para Cuba y México, para todos los que defendemos otro mundo posible, que Brasil caiga también en la dinámica de nuevos fascismos a los que ya Trump organizó en un Escudo de las Américas».
Prieto, ministro de Cultura durante años en dos etapas y uno de los principales operadores ideológicos del régimen, no ofreció ni una autocrítica: toda la lista del colapso —mortalidad infantil duplicada, cáncer infantil, turismo y transporte hundidos— la cargó contra Washington. La admisión, sin embargo, queda: uno de los hombres del aparato reconoce que la isla atraviesa «el momento más difícil» en casi siete décadas.







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