Jonathan, el adolescente de 14 años natural de Camagüey que apareció solo en Guanabo, en La Habana del Este, no está simplemente perdido: estaría huyendo de su propia casa. Es lo que sostiene el periodista independiente José Luis Tan Estrada tras investigar el caso que conmovió a miles de cubanos cuando un pedido de ayuda para localizar a la familia del niño se hizo viral en las redes sociales.
Fue el propio Tan Estrada quien compartió el llamado en su página, pero algo no le cuadró. Comenzó a hacer preguntas, a contrastar testimonios y a seguir pistas hasta llegar a la vivienda donde reside el menor, en el reparto Juruquey, a las afueras de la ciudad de Camagüey. Lo que conoció después cambia por completo la historia.
Según varios vecinos y personas que conocen a la familia, detrás de las escapadas de Jonathan habría una realidad mucho más dolorosa: presuntos episodios de violencia física contra el adolescente, con palizas atribuidas a su padrastro. Los relatos hablan de golpes, patadas y castigos extremos, y aseguran que no es la primera vez que abandona la vivienda para escapar de ese entorno.
El adolescente llevaba varios días ausente de su hogar antes de que su caso se hiciera viral. Esos mismos testimonios sostienen que su madre no habría mostrado una reacción inmediata para localizarlo. Solo después de que la denuncia comenzara a circular masivamente, aseguran, acudió a la estación de Policía de Avellaneda, donde le indicaron que debía ir a buscarlo. Han pasado tres días desde entonces y, de acuerdo con las fuentes, todavía no lo habría recogido porque supuestamente no tiene dinero. Guanabo queda a unos 550 kilómetros de Camagüey.
Los testimonios también apuntan a una situación de abandono escolar. Jonathan habría pasado varios cursos en sexto grado y asistido a la escuela Víctor Díaz Oroquieta, en el reparto Villa Mariana. Según las fuentes, su asistencia a clases era irregular y no estaba incorporado a una escuela de oficios.
El caso de Jonathan se conoce apenas unos días después de que otro presunto episodio de maltrato infantil estremeciera a la misma provincia: una niña de 11 años fue grabada amarrada bajo el sol, en imágenes que también se hicieron virales. Tras aquella denuncia, las autoridades abrieron una investigación y detuvieron a dos personas, entre ellas la madre de la menor. En ambos casos fue la presión de las redes, y no la maquinaria del régimen que presume de proteger a la infancia, lo que obligó a actuar.
«Cuando un niño de 14 años se marcha reiteradamente de su casa, la pregunta no puede limitarse a dónde está o quién debe ir a buscarlo», advierte Tan Estrada. «También hay que preguntarse de qué está intentando escapar».







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