Más de 70 personas mueren cada día por cáncer en Cuba, según reconoce el propio régimen en su informe anual a Naciones Unidas sobre los efectos del embargo estadounidense.
El documento admite que la supervivencia de los niños y jóvenes con esta enfermedad cayó del 85% al 65%, mientras que entre 300 y 400 menores reciben cada año un diagnóstico de cáncer en la isla.
El régimen atribuye el deterioro de los indicadores oncológicos al embargo de Estados Unidos y a las sanciones secundarias, que según el texto han vuelto «completamente inaccesibles» para el país varios fármacos producidos por farmacéuticas estadounidenses, entre ellos el pembrolizumab y el nivolumab, utilizados en inmunoterapia avanzada; el palbociclib, para el cáncer de mama metastásico; el pemetrexed, para el adenocarcinoma de pulmón; y el brentuximab vedotin, para el linfoma de Hodgkin.
La escasez alcanza también a la producción nacional: de los 395 medicamentos del cuadro básico de salud que fabrica la industria farmacéutica cubana, 300 están «en falta» por dificultades para acceder a materias primas e insumos, reconoce el informe.
El documento cifra en más de 134 millones de dólares las pérdidas de BioCubaFarma, el grupo estatal de las industrias biotecnológica y farmacéutica, entre marzo de 2025 y febrero de 2026, y sostiene que 34 entidades bancarias internacionales suspendieron o rechazaron operaciones con la isla en ese período, incluidas transferencias para la compra de alimentos, medicamentos y combustibles.
Entre las cifras sanitarias que el propio régimen incluye en el informe figuran además una lista de espera quirúrgica de 100.000 pacientes, 12.000 de ellos niños, y una mortalidad infantil que pasó de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025, un aumento del 148%.
El régimen presentó el informe como su contribución anual a la ONU antes de la votación sobre el embargo prevista para los días 27 y 28 de octubre en la Asamblea General. Los daños que atribuye a esa política entre marzo de 2025 y febrero de 2026 suman, según el documento, 8.083 millones de dólares.
Las cifras oficiales confirman el deterioro de un sistema de salud que esta misma semana obligó a trasladar a seis pacientes de terapia intensiva del hospital de Cárdenas por una avería eléctrica y que la propaganda oficial sigue presentando como potencia médica. En agosto, el gobernante designado Miguel Díaz-Canel admitió que solo el 30% del cuadro básico de medicamentos estaba disponible en el país.








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