Ballet en Cuba: 178 alumnos ensayan entre apagones y escasez

La Escuela Nacional de Ballet de Cuba reúne a unos 178 alumnos en La Habana. Sus clases siguen adelante, pero para muchos llegar al estudio implica sortear apagones, problemas de transporte y escasez de agua y alimentos. El talento no convierte esas carencias en condiciones aceptables.
Roxana Pérez de La Mora tiene 14 años y vive a unos 20 kilómetros de la escuela. Sale de casa antes del amanecer para asistir a las clases. Quiere llegar a ser primera bailarina, contó a The Associated Press (AP), aunque algunos días el trayecto y la rutina pesan. Faltar podría perjudicar su formación.
El reportaje de AP, firmado por Andrea Rodríguez, retrata una escuela donde la preparación artística convive con asignaturas como matemáticas, español, historia y ciencias. También describe la vida que rodea a sus estudiantes: cortes eléctricos prolongados, falta de agua corriente en algunos barrios de La Habana y dificultades para conseguir productos básicos y combustible.
Lo que cuesta llegar al salón de ensayo
La crisis tampoco se queda fuera cuando empieza la clase. Dani Hernández, bailarín principal y director de la escuela, dijo a AP que durante los apagones ha dormido en la terraza de su edificio por el calor y los mosquitos. Se traslada en una moto eléctrica para enseñar, mientras le preocupa que los alimentos del refrigerador se echen a perder sin electricidad.
Hernández advirtió que la situación puede afectar a una generación de estudiantes de ballet, música y otras artes. Su inquietud va más allá de un espectáculo o una temporada: entrenar exige continuidad, descanso y una vida cotidiana mínimamente estable.
El ballet tiene una larga tradición en Cuba, vinculada a la escuela de Alicia y Fernando Alonso y a bailarines que han llegado a escenarios internacionales. Ese legado y el esfuerzo de quienes hoy lo sostienen merecen atención. Pero llamar «resiliencia» a cada ensayo entre apagones corre el riesgo de volver decorativas unas privaciones que afectan el tiempo, la salud y las oportunidades de los alumnos.
La historia de Roxana no necesita una crisis para ser admirable. Lo extraordinario es su aspiración y el trabajo que dedica a alcanzarla. Lo que no debería ser normal es que una adolescente tenga que abrirse camino hacia el ballet sin servicios básicos confiables.
Fuente: reportaje de Andrea Rodríguez para The Associated Press, publicado el 29 de septiembre de 2026. Imagen de portada ilustrativa: Kazuo ota/Unsplash; tomada en Japón, no muestra a Roxana ni la escuela cubana.







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