
Trump apuesta por un acuerdo con Cuba, pero el régimen lleva décadas negándose a negociar su permanencia en el poder
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este 26 de septiembre que espera alcanzar un acuerdo con Cuba y que no considera necesario, por el momento, recurrir a una intervención militar.
“Cuba y nosotros llegaremos a un acuerdo. No creo que necesitemos a los militares”, declaró Trump ante periodistas antes de abandonar la Casa Blanca. El mandatario afirmó además que la isla “está fracasando muy gravemente” y que Estados Unidos quiere ayudar, además de “abrir Cuba a nuestra gente”, en referencia a los cubanoamericanos.
Las declaraciones llegan después de que Trump afirmara esta semana ante la Asamblea General de Naciones Unidas que “la libertad llegará a Cuba” y en medio de informaciones sobre preparativos logísticos y militares estadounidenses relacionados con la isla. Sus palabras apuntan ahora, al menos públicamente, hacia una salida negociada.
Pero la posibilidad de un acuerdo plantea una cuestión esencial: qué estaría dispuesto a negociar el régimen de La Habana.
Una línea roja mantenida durante décadas
La dirigencia cubana ha expresado en numerosas ocasiones su disposición a dialogar con Washington, pero históricamente ha separado esas conversaciones de cualquier negociación sobre la continuidad de su sistema político.
Raúl Castro lo dejó explícito en 2009 ante la Asamblea Nacional. Dijo estar dispuesto a hablar con Estados Unidos “de todo”, pero estableció inmediatamente el límite: “no a negociar nuestro sistema político y social”.
Esa posición tampoco cambió durante el histórico acercamiento con Barack Obama. El restablecimiento de relaciones diplomáticas permitió negociar sobre migración, cooperación, seguridad y otros asuntos, pero La Habana mantuvo fuera de discusión una transición hacia un sistema político plural.
La Constitución aprobada en 2019 reforzó además esa posición al declarar “irrevocable” el sistema socialista y mantener al Partido Comunista como la fuerza política dirigente superior del Estado.
El nieto de Raúl Castro repitió el mensaje en 2026
La postura no pertenece únicamente a la generación histórica de la revolución.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo” y nieto de Raúl Castro, defendió este año, en una de sus escasas entrevistas concedidas a medios internacionales, una mayor apertura económica y la entrada de capital privado, pero rechazó que eso implicara transformar el sistema político cubano.
Semanas después, en otra inusual entrevista, esta vez con USA Today, se mostró dispuesto incluso a negociar directamente con Donald Trump.
“Dada la oportunidad, claro que con Trump”, respondió al ser preguntado sobre esa posibilidad.
Sus declaraciones mostraron una fórmula que coincide con la mantenida durante años por la cúpula del régimen: disposición a negociar con Washington y realizar determinadas reformas económicas, pero sin aceptar como condición un cambio del sistema político.
La Habana vuelve a ofrecer diálogo
El canciller Bruno Rodríguez reiteró este sábado ante Naciones Unidas que el régimen está dispuesto a dialogar con Estados Unidos, siempre que las conversaciones se desarrollen sin “precondiciones” ni injerencia en los asuntos internos.
También habló de relaciones comerciales y negocios con empresas estadounidenses, al tiempo que defendió la continuidad de la construcción socialista.
Las dos partes hablan ahora de diálogo. Trump asegura que cree posible alcanzar un acuerdo sin recurrir a los militares y La Habana vuelve a declararse dispuesta a negociar.
Lo que todavía no se conoce es el contenido de ese eventual acuerdo ni hasta dónde estaría dispuesta a llegar cada parte. La experiencia de las últimas décadas muestra que Washington y La Habana han conseguido pactar sobre asuntos concretos; el sistema político cubano, sin embargo, ha permanecido hasta ahora como la principal línea roja declarada por el régimen.







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