
El régimen abre la puerta a bancos privados y extranjeros mientras estrena su primera casa de cambio privada
El Banco Central de Cuba (BCC) anunció nuevas transformaciones del sistema financiero que contemplan la incorporación de bancos y entidades financieras con capital privado y extranjero, mientras en Santa Clara ya funciona la primera casa de cambio privada autorizada como proyecto piloto.
Las medidas forman parte del paquete de reformas económicas anunciado por el régimen en junio y representan un cambio significativo en un sector que durante décadas ha permanecido bajo control estatal.
La presidenta del BCC, Juana Lilia Delgado Portal, explicó en la televisión estatal que las transformaciones buscan recuperar el papel de los bancos en la economía, ampliar el crédito y el ahorro, incorporar nuevos canales financieros y reorganizar el mercado cambiario.
Uno de los cambios más relevantes es la posibilidad de incorporar nuevos participantes al sistema financiero, incluidos bancos y otras instituciones con capital estatal, privado y extranjero.
El vicepresidente del Banco Central, Alberto Javier Quiñones Betancourt, aclaró que estas entidades deberán obtener licencia del BCC y permanecerán sometidas a sus regulaciones y mecanismos de supervisión.
La apertura había sido anunciada en junio, cuando el régimen presentó un paquete de transformaciones económicas que contempla la creación de banca privada corporativa y entidades financieras no bancarias de capital privado nacional o extranjero.
Primera casa de cambio privada ya funciona en Santa Clara
Uno de los primeros resultados visibles de esas reformas ya está funcionando.
El Banco Central confirmó que la primera casa de cambio privada de Cuba comenzó a operar en Santa Clara, después de cumplir los requisitos establecidos por la institución.
La existencia del proyecto había sido anunciada anteriormente, pero hasta ahora las autoridades se habían limitado a informar que la primera entidad estaba lista para iniciar operaciones.
El BCC pretende utilizar las operaciones realizadas en esta casa de cambio como una nueva fuente de información para determinar la tasa oficial del llamado segmento tres del mercado cambiario, destinado principalmente a personas naturales y actores económicos no estatales.
Según la explicación oficial, los datos procederán de compraventas de divisas realmente ejecutadas y no únicamente de ofertas publicadas en redes sociales u otras referencias del mercado informal.
El Banco Central informó además que existen otras solicitudes para abrir establecimientos privados similares.
La medida supone una ruptura con el esquema mantenido durante décadas, en el que el cambio legal de divisas estaba concentrado fundamentalmente en los bancos estatales y las Casas de Cambio S.A. (CADECA).
El régimen busca captar las divisas que circulan fuera de los bancos
La reforma tiene un objetivo explícito: conseguir que una parte del dinero que actualmente circula fuera del sistema bancario vuelva a pasar por canales financieros regulados.
El BCC reconoce la necesidad de construir un mercado de divisas más eficiente y pretende incorporar también nuevas plataformas digitales y mecanismos de subasta.
Las autoridades buscan así atraer operaciones que actualmente se realizan fuera de los bancos, en un país donde el mercado informal de dólares y euros se ha convertido en una referencia cotidiana para ciudadanos y negocios.
La apertura coincide además con otras medidas recientes relacionadas con el manejo de divisas.
Las resoluciones 102/2026 del Banco Central y 103/2026 del Ministerio de Economía y Planificación, publicadas el 10 de septiembre en la Gaceta Oficial, establecieron nuevas reglas para las cuentas en moneda extranjera y las operaciones de los actores económicos.
Entre los cambios se encuentra la posibilidad de abrir cuentas bancarias en divisas sin autorización previa del BCC y nuevas vías para que determinados negocios realicen operaciones en moneda extranjera.
Una apertura bajo el control del Banco Central
La entrada de capital privado y extranjero no supone la liberalización completa del sistema financiero cubano.
El propio Banco Central ha dejado claro que continuará determinando quién puede operar, otorgando las licencias y supervisando las nuevas instituciones.
La reforma abre así espacios anteriormente reservados al Estado, pero mantiene al BCC como autoridad reguladora de todo el sistema.
Las transformaciones se producen además en plena crisis monetaria. Este mismo miércoles comenzaron a circular los nuevos billetes de 10.000 y 20.000 pesos cubanos, después de que el propio Banco Central reconociera la inflación y la necesidad de manejar cantidades cada vez mayores de efectivo.
Mientras introduce billetes de mayor denominación para responder a la pérdida de capacidad del peso, el régimen intenta ahora atraer capital privado, inversión extranjera y divisas hacia un sistema bancario que busca recuperar liquidez y funciones que ha ido perdiendo durante años.







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