
Díaz-Canel dice que millones de cubanos morirían por la Revolución, pero no aporta un solo dato que lo demuestre
Miguel Díaz-Canel aseguró que la mayoría de los cubanos estaría dispuesta a dar la vida por la Revolución, una afirmación para la que no presentó encuestas, estudios de opinión ni ninguna otra medición verificable.
La declaración ocurrió durante su entrevista con la periodista brasileña Mônica Bergamo, cuando esta le preguntó directamente:
“¿Usted cree que el pueblo quiere dar la vida por la Revolución? El pueblo que está necesitando agua…”
Díaz-Canel respondió:
“La mayoría de ese pueblo está dispuesto a dar la vida por la Revolución”.
Como prueba mencionó a los 32 combatientes cubanos muertos en Venezuela y concluyó:
“Si 32 dieron la vida en Venezuela, ¿qué no harían millones de cubanos por defender la Revolución?”
El argumento tiene un problema evidente: la conducta de 32 personas no permite determinar lo que piensan millones de cubanos.
Protestas y éxodo muestran una realidad diferente
Los hechos conocidos tampoco permiten presentar a la sociedad cubana como un bloque unido alrededor del régimen.
El 11 de julio de 2021 se produjeron las mayores protestas antigubernamentales registradas en décadas, extendidas por numerosas localidades. Entre las consignas estuvieron “Libertad” y “Patria y Vida”.
Las manifestaciones no terminaron allí. Nuevas protestas se registraron posteriormente en Nuevitas, Caimanera, Santiago de Cuba, Bayamo y otras localidades, motivadas por apagones, escasez y demandas políticas.
A ello se suma un éxodo de dimensiones históricas. Las propias estadísticas oficiales reconocen que la población efectiva pasó de unos 11,1 millones de habitantes en 2021 a menos de 9,75 millones al cierre de 2024, con la emigración como uno de los factores fundamentales.
Emigrar no significa necesariamente rechazar el sistema político. Pero semejante salida de población, junto a las protestas registradas durante los últimos años, contradice cualquier intento de presentar como un hecho probado la existencia de una sociedad homogéneamente comprometida con la Revolución.
Una mayoría que nunca pudo elegir entre alternativas
Existe además un problema fundamental para comprobar la afirmación de Díaz-Canel: en Cuba no se celebran elecciones presidenciales competitivas entre diferentes proyectos políticos ni existen condiciones para que encuestas independientes midan libremente el respaldo al régimen.
Por eso no puede demostrarse que la mayoría esté contra la Revolución, pero Díaz-Canel tampoco puede demostrar que esté dispuesta a morir por ella.
Los 32 cubanos muertos en Venezuela representan sus propias decisiones, no las de millones de ciudadanos.
Mônica Bergamo puso la contradicción delante del mandatario con una pregunta sencilla: ¿realmente quiere morir por la Revolución un pueblo que está reclamando agua?
Díaz-Canel respondió hablando en nombre de la mayoría.
El dato que demostraría esa mayoría nunca apareció.







Deja un comentario