
Óscar Casanella revela que enfrenta una nueva audiencia de asilo y teme ser deportado: “Todavía vivimos con miedo”
El científico y activista cubano Óscar Casanella aseguró que él y su familia atraviesan uno de los momentos de mayor incertidumbre desde que llegaron a Estados Unidos, tras recibir una notificación de una nueva audiencia en su proceso de asilo político más de un año después de haber concluido el juicio final del caso.
Durante una transmisión en directo a través de Facebook, Casanella explicó que tanto él como su esposa fueron informados de la celebración de un “master hearing”, una audiencia preliminar que, según dijo, normalmente se realiza al inicio de un proceso de asilo y no cuando el expediente ya se encuentra pendiente únicamente de una decisión judicial.
Una notificación inesperada
El activista relató que el juicio final de su solicitud de asilo se celebró el 24 de junio de 2025 y que, tras la entrega de los alegatos finales por ambas partes el 11 de julio de ese mismo año, tanto él como su abogada entendían que solo restaba esperar el fallo de la jueza de inmigración.
Sin embargo, la reciente notificación los tomó completamente por sorpresa.
“No sabemos qué significa esto”, afirmó Casanella, quien reconoció que ni siquiera su representación legal esperaba una nueva audiencia de este tipo.
Según explicó, la principal preocupación es que el caso pueda derivar en una negativa del asilo político, lo que abriría la posibilidad de recibir una orden de deportación.
“Vivimos con el temor de ser enviados a Cuba”
Durante la transmisión, Casanella confesó que él y su familia viven con el miedo permanente de ser expulsados de Estados Unidos.
Aseguró que regresar a Cuba supondría un grave riesgo para su seguridad y manifestó que tampoco se sentiría protegido en un eventual tercer país debido, según afirmó, al alcance internacional de los servicios de inteligencia del régimen cubano.
El activista sostuvo que la estructura de inteligencia y contrainteligencia del Estado cubano continúa operando fuera de la isla y aseguró que esa es una de las razones por las que teme cualquier decisión adversa en su proceso migratorio.
Un repaso a años de persecución
Con el objetivo de explicar las razones de su solicitud de protección internacional, Casanella hizo un extenso recorrido por distintos episodios que, según denunció, marcaron más de una década de hostigamiento por parte de la Seguridad del Estado.
Relató que el acoso comenzó tras su amistad con integrantes de la banda de rock contestataria Porno para Ricardo, especialmente con Siro Javier Díaz Penedo.
Recordó que en diciembre de 2013 dos agentes vestidos de civil lo interceptaron frente a su vivienda, lo sujetaron por la ropa y lo amenazaron con destruir su vida y la de su familia si no se alejaba de sus amistades vinculadas al activismo.
A partir de ese momento, aseguró, comenzó una campaña sistemática de vigilancia y represión.
Arrestos, amenazas y presuntos atentados
En su intervención recordó numerosos episodios que, según afirmó, forman parte de las pruebas entregadas en su expediente de asilo.
Entre ellos mencionó:
- La detención sufrida el 30 de diciembre de 2014 tras apoyar la convocatoria del performance “El Susurro de Tatlin” de la artista Tania Bruguera.
- La denuncia de que, tras salir de una estación policial, los tornillos de una rueda del automóvil en el que viajaba aparecieron aflojados, hecho que atribuyó a una acción deliberada.
- El testimonio de un mecánico que, según dijo, le confesó haber recibido presiones de la Seguridad del Estado para sabotear el vehículo que utilizaba.
- Un accidente ocurrido en agosto de 2015, cuando un camión del Ministerio del Interior impactó por detrás el automóvil que conducía, incidente que aseguró haber denunciado oficialmente.
- La golpiza sufrida en enero de 2017 durante una detención mientras transportaba ayuda humanitaria destinada a damnificados por un ciclón en el oriente de Cuba.
Casanella afirmó que todos estos hechos fueron documentados y entregados como parte de las evidencias presentadas ante la corte de inmigración.
Vigilancia incluso fuera de Cuba
El científico también relató un incidente ocurrido en septiembre de 2017, cuando regresaba desde República Dominicana.
Según explicó, tanto él como la activista Arianna Mena Rubio fueron separados de la fila de embarque y sometidos a un interrogatorio sobre las actividades que habían realizado durante el viaje.
Casanella aseguró que aquella entrevista terminó convirtiéndose en un interrogatorio relacionado con su activismo político y sostuvo que desde entonces ha enfrentado revisiones migratorias frecuentes en distintos aeropuertos internacionales.
Las agresiones públicas
Entre los episodios que recordó figura la agresión sufrida durante la marcha independiente por los derechos LGBTI celebrada el 11 de mayo de 2019 en La Habana.
Según narró, cinco agentes de la Seguridad del Estado lo golpearon mientras se encontraba esposado, provocándole una herida en la frente cuya secuela, afirmó, aún conserva.
También evocó el periodo posterior al Movimiento San Isidro y al 27N, cuando aseguró haber permanecido prácticamente un año bajo arresto domiciliario de facto, con vigilancia permanente y restricciones para comunicarse.
“Me dijeron que me aplicarían el mismo tratamiento que a Oswaldo Payá”
Uno de los momentos más delicados del relato fue cuando recordó una citación ocurrida el 5 de diciembre de 2020.
Según Casanella, un oficial de la Seguridad del Estado que identificó con el alias de “Angelito” le advirtió que, si continuaba organizando manifestaciones y participando en actividades opositoras, recibiría “el mismo tratamiento” que, según dijo, habían sufrido el líder opositor Oswaldo Payá y la fundadora de las Damas de Blanco, Laura Pollán.
El activista explicó que durante años decidió no hacer pública esa amenaza porque consideraba que divulgar este tipo de advertencias también contribuía a extender el miedo entre otros opositores.
La salida de Cuba
Casanella relató que, tras meses de vigilancia permanente durante 2021, agentes de la Seguridad del Estado le comunicaron que disponía de 30 días para abandonar el país o sería enviado a prisión.
Explicó que él y su esposa ya habían decidido marcharse tras conocer que esperaban a su segundo hijo, decisión que, aseguró, estuvo motivada tanto por la persecución política como por el temor a acudir a hospitales cubanos.
Durante la transmisión mencionó el caso del activista Ariel Ruiz Urquiola, reiterando denuncias formuladas por este sobre una supuesta inoculación deliberada del VIH durante su encarcelamiento, acusación que las autoridades cubanas han rechazado y que no ha sido establecida judicialmente.
Finalmente, recordó que llegó a la frontera de Estados Unidos el 16 de enero de 2022, donde recibió posteriormente un formulario I-220A, documento que, según explicó, no constituye una admisión legal al país y que le impide acogerse a la Ley de Ajuste Cubano mientras su situación migratoria no se resuelva.
La directa concluyó con Casanella reiterando que la nueva audiencia ha devuelto la incertidumbre a su familia y asegurando que continuará informando públicamente sobre cualquier novedad relacionada con su proceso de asilo.







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