
Campo Florido al límite: vecinos denuncian falta de agua, apagones y llaman a unirse para exigir soluciones
“Estamos exigiendo lo básico para vivir: corriente y agua”, escribió una residente de Campo Florido en una publicación que ha generado numerosas reacciones y comentarios de personas que describen una situación cada vez más difícil en esa localidad de La Habana.
La denuncia apareció este martes en un grupo de Facebook y refleja el agotamiento acumulado por los prolongados cortes eléctricos y los problemas con el abastecimiento de agua.
“Yo quisiera saber hasta cuándo este pueblo va a seguir aguantando”, comienza la publicación. La autora cuestiona la ausencia de respuestas ante dos servicios esenciales y asegura que los residentes se encuentran prácticamente abandonados a su suerte.
“Esto no es vida”, afirma, antes de hacer un llamado a la unidad para reclamar soluciones.
“No queremos lujos, solo queremos vivir normalmente”
La publicación desató una conversación en la que otros habitantes comenzaron a contar sus propias experiencias. El reclamo se repite: electricidad y agua, necesidades elementales que se han convertido en una fuente diaria de angustia.
“No queremos lujos. Solo queremos vivir como normalmente viven las personas”, escribió una mujer.
Otro residente recordó que el problema del agua afecta especialmente a niños pequeños y personas encamadas, mientras señaló que anteriormente, incluso durante los apagones, conseguían recibir agua, pero ahora sufren simultáneamente la ausencia de ambos servicios.
Uno de los testimonios más duros procede de una madre con un bebé de apenas dos meses.
La mujer explica que vive en la zona conocida como la Loma de Justi, perteneciente al mismo circuito eléctrico de Campo Florido, y describe las dificultades para lavar los pañales y la ropa de su hijo. También relata que el pequeño llora durante el día y la noche debido al calor y la falta de electricidad.
“Esto ya es inhumano, realmente no se aguanta más”, escribió.
Peñas Altas aparece como referencia
En varios comentarios aparece repetidamente el caso de Peñas Altas, cuyos residentes son mencionados como ejemplo de organización comunitaria frente a los problemas eléctricos.
Uno de los participantes aseguró que después de que habitantes de esa zona salieran a reclamar por los apagones, el servicio eléctrico habría dejado de interrumpirse. Otra comentarista sostuvo igualmente que “se tiraron miles de personas” y que desde entonces no se habría vuelto a ir la corriente.
Estas afirmaciones corresponden a testimonios publicados por los propios participantes en el grupo y no aparecen acompañadas en las publicaciones mostradas de información oficial que permita comprobar las circunstancias exactas del suministro eléctrico en Peñas Altas.
Otro comentario ofrece una explicación diferente: sostiene que Peñas Altas estaría vinculada desde hace décadas a un sistema de generación eléctrica basado en gas natural, relacionado con Energas, por lo que su situación no sería comparable directamente con otras zonas dependientes del Sistema Eléctrico Nacional.
El reclamo comienza a transformarse en un llamado a la acción
Lo significativo de la conversación no es únicamente la denuncia por los servicios públicos. Entre los comentarios comienza a aparecer con fuerza una idea: la necesidad de organizarse y reclamar colectivamente.
“Hay que unirse y salir para la calle, basta ya”, escribió uno de los participantes.
La autora de la publicación respondió: “Tienes toda la razón, es la única manera de hacernos escuchar”.
Otros mensajes insisten en la misma dirección y recuerdan anteriores momentos en los que los habitantes de Campo Florido se movilizaron unidos frente a decisiones que afectaban a la comunidad.
Una residente aseguró que el pueblo ya demostró en el pasado que podía organizarse y resistirse colectivamente. “Este pueblo se unió y no nos pudieron pasar”, recordó.
La propia autora terminó identificándose públicamente después de que otra participante le preguntara por qué había realizado la publicación de forma anónima. Explicó que desconocía por qué Facebook la había mostrado de esa manera y afirmó que no tenía miedo.
“Estoy cansada”, respondió. “Hice la publicación porque veo que como pueblo no hay unión”.
Y resumió el motivo de su denuncia en una frase que concentra buena parte del malestar expresado en los comentarios:
“Estamos exigiendo lo básico para vivir: corriente y agua”.
Un malestar que trasciende Campo Florido
Las denuncias de Campo Florido se producen en medio de una profunda crisis de los servicios básicos en Cuba, donde los apagones prolongados y las dificultades para garantizar el bombeo y distribución de agua están golpeando a numerosas comunidades.
En Campo Florido, sin embargo, el debate publicado este martes muestra algo más que resignación. Personas que hasta ahora soportaban individualmente las consecuencias de la crisis comienzan a hablar abiertamente de unidad, protesta y exigencia de respuestas.
“Queremos ver soluciones”, escribió una residente.
Es una frase sencilla, pero resume el mensaje que atraviesa toda la conversación: los habitantes no están reclamando privilegios. Están reclamando agua y electricidad, dos condiciones elementales para poder vivir.






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