
Estados Unidos arremete contra el debate de la ONU sobre Cuba: “Es una farsa que solo sirve a la propaganda del régimen”
La Misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas y el embajador Mike Waltz criticaron con dureza la reciente sesión de la Asamblea General de la ONU dedicada a debatir la resolución anual sobre el embargo a Cuba, calificándola como un ejercicio costoso, repetitivo e incapaz de aportar soluciones reales a la crisis que atraviesa el pueblo cubano.
A través de un mensaje difundido por la Embajada de Estados Unidos en Cuba, Washington afirmó que el debate “no hace nada para ayudar al pueblo cubano, mientras desperdicia el dinero de todos”. Según la publicación, cada hora de la sesión tuvo un costo aproximado de 28.000 dólares, por lo que las tres horas de debate representaron un gasto de 84.000 dólares, una cantidad que, según la misión estadounidense, habría podido alimentar a 3.500 niños cubanos durante un mes.
“La ONU debería volver a centrarse en su misión fundamental, en lugar de financiar la maquinaria propagandística de un régimen”, señaló la representación diplomática estadounidense.
Las críticas fueron reforzadas por el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, quien elevó aún más la cifra al referirse al costo total de las seis horas de sesión relacionadas con Cuba.
“La reunión de seis horas de la ONU sobre Cuba de ayer costó 168.000 dólares, dinero que podría haber alimentado a miles de niños cubanos”, escribió Waltz en la red social X.
El diplomático sostuvo además que, mientras millones de cubanos enfrentaban un nuevo apagón nacional, la ONU ofrecía “un escenario para la propaganda del régimen comunista”.
“Es hora de detener las farsas vacías y poner los recursos donde realmente importan”, añadió.
Las declaraciones llegan apenas un día después de la intervención de la delegación estadounidense en la Asamblea General, donde denunció la represión política en la isla, mostró imágenes de presos políticos cubanos y cuestionó que el régimen atribuya todos los problemas del país al embargo estadounidense mientras evita hablar de la falta de libertades, la crisis económica y el deterioro de las condiciones de vida de la población.
Como ocurre cada año, la Asamblea General aprobó por amplia mayoría la resolución presentada por la dictadura cubana que pide el levantamiento del embargo estadounidense. Sin embargo, Washington reiteró que el verdadero obstáculo para el bienestar de los cubanos no es el debate anual en Naciones Unidas, sino la falta de reformas, la represión y el control ejercido por el régimen sobre la sociedad y la economía de la isla.
Las publicaciones de la Embajada de Estados Unidos y del embajador Mike Waltz reflejan el endurecimiento del discurso de la administración estadounidense, que insiste en denunciar el uso de los foros internacionales por parte de La Habana como una herramienta de propaganda, al tiempo que reclama mayor atención internacional a la situación de los derechos humanos y a las necesidades reales del pueblo cubano.






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