
Denuncian presuntos abusos y golpizas contra reclusos en la prisión Canaleta de Ciego de Ávila
Una publicación difundida por el activista Luisito Estrada denuncia presuntos actos de violencia y malos tratos cometidos por un oficial del Ministerio del Interior (MININT) contra personas privadas de libertad en la prisión Canaleta, en la provincia de Ciego de Ávila.
Según la denuncia, el señalado es Ángel Begue Cardoso, identificado como primer suboficial del MININT, quien habría sido trasladado desde La Habana hacia el penal de Canaleta tras el motín ocurrido recientemente en esa prisión. La publicación sostiene que numerosos reclusos y familiares lo responsabilizan de agresiones físicas, humillaciones y otros abusos dentro del centro penitenciario.
De acuerdo con el testimonio compartido por Estrada, Begue Cardoso actuaría bajo las órdenes del teniente coronel Juan Miguel Sánchez Duarte, jefe del Órgano de Cárceles y Prisiones, y del mayor Diosmel Castro Guerra, conocido como “El Maja”. La denuncia afirma que ambos oficiales utilizarían al suboficial para ejecutar golpizas contra los internos.
Los familiares citados en la publicación aseguran que el oficial esposa a los reclusos antes de agredirlos físicamente, los insulta y amenaza, dificultando cualquier posibilidad de defensa. También sostienen que quienes intentan protegerse o reaccionar enfrentan posteriormente nuevas acusaciones disciplinarias o penales.
Asimismo, la denuncia indica que varios internos comparan el comportamiento de Begue Cardoso con el de otro funcionario identificado únicamente por el apellido Gamboa, también señalado anteriormente por presuntos abusos contra personas encarceladas.
Entre las acusaciones más graves figura que el oficial apretaría deliberadamente las esposas para causar dolor mientras traslada a los reclusos por las instalaciones del penal, además de propinarles golpes, patadas y bastonazos frente a otros funcionarios. Según los denunciantes, dentro de la prisión algunos internos lo apodarían “El Nazi” debido a la severidad de su presunto comportamiento.
Las denuncias de presuntos malos tratos en las cárceles cubanas han sido documentadas de forma recurrente por organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, que han solicitado investigaciones independientes y garantías para la protección de las personas privadas de libertad. En este caso, sin embargo, las acusaciones permanecen sin verificación independiente y se basan en los testimonios difundidos por familiares de reclusos y activistas.






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