Pedro Monreal advierte sobre el riesgo de un “capitalismo de amigotes” tras una de las nuevas medidas económicas del régimen

El economista cubano Pedro Monreal alertó sobre uno de los aspectos más polémicos de las 176 medidas económicas anunciadas recientemente por el régimen cubano para intentar enfrentar la profunda crisis que atraviesa el país.

A través de una publicación en la red social X, Monreal llamó la atención sobre la medida número 17 del paquete presentado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, que contempla la transformación de empresas estatales socialistas en sociedades mercantiles por acciones y la posibilidad de que estas acciones sean adquiridas por formas de gestión no estatales e incluso por personas naturales.

Según el economista, esta propuesta le recordó inmediatamente el denominado “capitalismo de amigotes” que surgió durante la transición económica de Rusia tras el colapso de la Unión Soviética.

La medida establece que el Estado definirá su participación accionaria en los distintos sectores de la economía, manteniendo una presencia mayoritaria en aquellos considerados estratégicos. También prevé que las empresas estatales puedan comprar acciones de otras empresas y que actores privados o personas naturales puedan adquirir participaciones accionarias en determinadas entidades estatales.

Para Monreal, el problema no radica únicamente en la apertura de la propiedad estatal a nuevos actores, sino en el contexto institucional en el que se pretende implementar.

“Con un Estado de derecho inexistente, la privatización acelerada de empresas estatales sin salvaguardas legales robustas suele terminar en la captura de activos estatales por parte de insiders bien conectados con el poder”, escribió el economista.

La advertencia apunta a un riesgo conocido en numerosos procesos de transición económica donde la falta de transparencia, supervisión independiente y mecanismos legales efectivos permitió que grupos cercanos al poder político se apropiaran de bienes públicos a precios muy inferiores a su valor real.

Las observaciones de Monreal llegan en medio del debate generado por el amplio paquete de reformas anunciado por el Partido Comunista. Aunque las autoridades presentan las medidas como una actualización del modelo económico socialista, varios analistas consideran que algunas de ellas representan cambios que durante décadas fueron rechazados por razones ideológicas.

Entre las medidas anunciadas figuran la autorización de más empresas privadas, la reducción de restricciones a las pequeñas y medianas empresas, la posibilidad de que una misma persona posea varias empresas y una mayor participación de actores no estatales en sectores económicos que hasta ahora permanecían bajo control estatal.

Sin embargo, las palabras de Monreal ponen el foco sobre una cuestión esencial: quiénes serán los beneficiarios reales de estas transformaciones y bajo qué reglas se realizará la transferencia de activos públicos.

La preocupación del economista cobra especial relevancia en un país donde no existen tribunales independientes, mecanismos efectivos de fiscalización pública ni procesos transparentes de rendición de cuentas. En ese contexto, advierte que la venta parcial de empresas estatales podría terminar favoreciendo a personas vinculadas a las estructuras de poder político y económico, en lugar de generar una economía más abierta y competitiva.

Las declaraciones alimentan el debate sobre si las nuevas medidas constituyen una verdadera liberalización económica o si podrían derivar en un proceso donde los principales activos del país terminen concentrados en manos de una élite estrechamente relacionada con el aparato gobernante.

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