
Lizandra Góngora en huelga de hambre y sed: protesta extrema ante negación oficial de presos políticos
La presa política cubana Lizandra Góngora se declaró en huelga de hambre y sed el pasado 21 de abril, en una acción desesperada que busca denunciar públicamente las recientes declaraciones del gobernante designado Miguel Díaz-Canel, quien afirmó que en el país no existen presos políticos.
Góngora, condenada a 14 años de privación de libertad por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021, ha decidido llevar su cuerpo al límite como forma de resistencia frente a lo que considera una negación absoluta de su realidad. Su caso, documentado por organizaciones como Cubalex, evidencia un patrón de violaciones que se ha sostenido desde su encarcelamiento.
Entre las irregularidades denunciadas destaca su traslado punitivo a la prisión de la Isla de la Juventud, una medida que la mantiene alejada de su núcleo familiar. Como consecuencia, lleva más de cuatro meses sin poder ver a sus hijos, una situación que ha sido señalada reiteradamente por su familia como un castigo adicional no contemplado en su sanción.
A ello se suman las represalias constantes dentro del centro penitenciario por mantener su postura crítica. Según denuncias recibidas, Góngora ha sido objeto de hostigamiento sistemático, incluyendo intimidaciones ejecutadas por reclusas comunes presuntamente utilizadas por la propia dirección del penal para ejercer presión psicológica sobre ella. También se ha alertado sobre la falta de atención médica adecuada, lo que agrava el riesgo en medio de una huelga de hambre y sed.
Su protesta no ocurre en aislamiento. En distintos puntos del país, otros reclusos han recurrido a la misma medida extrema. Es el caso de Jorge Rodríguez Mirabar, quien se encuentra en huelga de hambre tras denunciar una brutal golpiza por parte de oficiales en la prisión de Guamajal, en Santa Clara. Según las acusaciones, los hechos involucran a funcionarios penitenciarios identificados como responsables directos de la agresión.
Asimismo, continúan en huelga de hambre los presos Lisandro Betancourt, Liosnel López Arocha, Ángel Jesús Véliz Marcano y Arael Rodríguez Escalante, mientras que Miguel Ángel López Herrera mantiene una protesta similar desde su vivienda, exigiendo la liberación de los presos políticos.
El caso de Lizandra Góngora vuelve a colocar en el centro del debate la situación de los presos políticos en Cuba y las condiciones en las que cumplen condena. Mientras el discurso oficial insiste en negar su existencia, las huelgas de hambre se multiplican como último recurso ante la falta de garantías, los abusos y la represión sistemática dentro y fuera de las cárceles.
Organizaciones de derechos humanos y activistas han comenzado a exigir protección inmediata para Góngora, así como una fe de vida urgente. Su estado de salud podría deteriorarse rápidamente en las próximas horas, en un contexto donde este tipo de protestas han tenido consecuencias fatales en el pasado.
La denuncia pública y la presión internacional vuelven a ser, una vez más, las únicas herramientas para visibilizar una realidad que el poder intenta ocultar.







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