
Madre de preso político en Camagüey denuncia desaparición de su hijo en prisión tras iniciar huelga de hambre
La incertidumbre y el miedo vuelven a marcar la realidad de las familias de presos políticos en Cuba. A través de un audio enviado a la redacción de ClickCuba, Ailex Marcano Fabelo denunció la desaparición de su hijo, Ángel Jesús Véliz Marcano, recluido en la prisión de Kilo 9, en Camagüey, tras declararse en huelga de hambre el pasado 14 de abril.
Según el testimonio de la madre, el joven —condenado por participar en las manifestaciones del 11 de julio de 2021— decidió plantarse como forma de protesta por la libertad de todos los presos políticos y por los abusos que, según denunció, se cometen dentro de las cárceles del país.
El pasado 23 de abril, día en que le correspondía visita familiar, la situación dio un giro alarmante. Un familiar cercano acudió al penal con la intención de persuadirlo para que abandonara la huelga de hambre y saliera de la celda de castigo en la que presuntamente se encuentra. Sin embargo, las autoridades penitenciarias alegaron que el propio recluso “no permite ver a nadie”, impidiendo cualquier contacto.
Ante esta respuesta, Ailex Marcano Fabelo expresó su profunda preocupación y desconfianza hacia las autoridades. “Doy por desaparecido a mi hijo”, afirmó en el audio, subrayando que no tiene ninguna prueba de vida ni información directa sobre su estado físico o condiciones de reclusión.
La madre también hizo un llamado urgente a la comunidad internacional, solicitando la intervención de la Embajada de Estados Unidos en La Habana y del jefe de misión, Mike Hammer, para que se interesen por el caso y contribuyan a obtener una fe de vida del joven.
Ángel Jesús Véliz Marcano permanece recluido en la prisión de Kilo 9, una de las cárceles más señaladas por denuncias de malos tratos y condiciones severas de aislamiento. Su caso se suma a una lista creciente de reclusos que han recurrido a huelgas de hambre como mecanismo extremo de protesta ante lo que consideran violaciones sistemáticas de sus derechos.
Mientras tanto, su familia insiste en una exigencia básica pero urgente: saber si sigue con vida. La falta de información oficial y la negativa de acceso a visitas alimentan el temor de que su integridad física esté en riesgo.
“Fe de vida para mi hijo”, repite su madre, en un llamado que resume la angustia de muchas familias cubanas que hoy enfrentan el silencio de un sistema penitenciario opaco.






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