Raúl Castro envía mensaje al Ejército Oriental en su 65 aniversario con énfasis en la “guerra de todo el pueblo”

Un documento firmado por Raúl Castro Ruiz, fechado el 21 de abril de 2026 en La Habana, ha comenzado a circular en el que el general de ejército dirige un mensaje a los combatientes del llamado Ejército Oriental, con motivo del 65 aniversario de su fundación.

En la carta, redactada en tono conmemorativo, se recuerda que la creación de esta estructura militar tuvo lugar apenas dos días después de los hechos de Playa Girón, presentados en el texto como “la primera derrota del imperio en América”. A partir de ese episodio, Castro evoca el papel estratégico de la región oriental dentro del esquema militar y político del sistema instaurado en la isla.

El documento insiste en la narrativa histórica vinculada a Fidel Castro, citando la consigna “Si salvamos Oriente, salvamos la Revolución”, como eje de la importancia atribuida a esa zona del país. Asimismo, se resalta el papel del Ejército Oriental no solo en el ámbito militar, sino también en misiones internacionalistas y en labores de apoyo ante desastres naturales, como las acciones tras el paso del huracán Melissa.

Uno de los puntos centrales del mensaje es la reafirmación del concepto de “Guerra de Todo el Pueblo”, una doctrina de defensa ampliamente promovida por las estructuras militares del régimen, que implica la movilización de la población civil en caso de conflicto. Castro subraya la vigencia de esta estrategia “en tiempos de constante amenaza a la patria socialista”.

El texto también incluye un tributo a los caídos y un reconocimiento a los combatientes actuales, a quienes felicita por los “resultados alcanzados”, en una formulación que no detalla cifras ni contextos concretos.

Más allá del carácter ceremonial, el contenido del documento refleja la continuidad del discurso político-militar centrado en la confrontación externa y la exaltación de la estructura castrense como pilar del sistema. El uso reiterado de términos como “agresión enemiga” y “convicción de victoria” refuerza una narrativa que, durante décadas, ha servido para justificar la militarización y el control interno.

La difusión de esta carta se produce en un contexto marcado por una profunda crisis económica y social, donde amplios sectores de la población enfrentan escasez, apagones prolongados y deterioro de las condiciones de vida, elementos ausentes en el mensaje oficial.

Aunque se trata de una comunicación dirigida a un cuerpo específico, su contenido confirma la línea discursiva que sigue predominando en las más altas esferas del poder, donde el lenguaje bélico y la apelación a amenazas externas continúan ocupando un lugar central.

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