
Traslado y mayor control: denuncian recrudecimiento de condiciones contra el preso político Fernando Michel Barzaga Mompié
La situación del preso político cubano Fernando Michel Barzaga Mompié vuelve a generar preocupación entre sus familiares, quienes denuncian un nuevo traslado y un endurecimiento de las condiciones de reclusión en la provincia de Granma.
De acuerdo con testimonios cercanos a la familia, Barzaga Mompié fue recientemente trasladado desde la prisión de San Ramón hacia la prisión provincial Las Mangas, centro penitenciario donde ya había estado recluido anteriormente. Este movimiento marca la segunda ocasión en que es trasladado dentro de la misma provincia desde su encarcelamiento por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021.
Familiares aseguran que, desde su llegada a Las Mangas, el preso político no ha tenido espacios de privacidad para comunicarse con los suyos. La única oportunidad en la que pudo describir su situación fue durante el día de visita, donde relató las difíciles condiciones que enfrenta actualmente dentro del penal.
Uno de los cambios más significativos, según denuncian, ha sido la restricción en las llamadas telefónicas. Anteriormente, Barzaga Mompié realizaba estas comunicaciones desde el área común del patio, lo que le permitía enviar audios en los que denunciaba las condiciones dentro de la prisión. Sin embargo, ahora se le obliga a realizar las llamadas desde una oficina, bajo la supervisión directa de un “reeducador”.
Estos “reeducadores”, según explican sus allegados, son oficiales designados para vigilar a los reclusos —tanto comunes como políticos— y controlar sus comunicaciones, lo que en la práctica elimina cualquier posibilidad de expresar denuncias de manera libre.
El caso de Fernando Michel Barzaga Mompié se suma al de otros presos políticos que, tras participar en las manifestaciones del 11J, han denunciado restricciones sistemáticas, vigilancia constante y limitaciones en el contacto con sus familiares, en lo que organizaciones de derechos humanos han señalado como mecanismos de presión y control dentro del sistema penitenciario cubano.
Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido información pública sobre los motivos de este nuevo traslado ni sobre las condiciones actuales de su reclusión. Mientras tanto, su familia insiste en visibilizar la situación y alerta sobre el impacto psicológico que estas medidas pueden tener tanto en el preso como en su entorno cercano.






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